Y ustedes ¿Que opina?

Casi podría asentar que éstas 4 palabras son las más importantes en una polémica de política o cualquier plática de relaciones humanas rubricando el término de ellas. Y es que opinar de todo lo que se confronta actualmente, nos exige regirnos por el principio básico de que las decisiones no deben tomarse porque sean fáciles de poner en práctica o porque gocen de la aceptación general; no, deben tomarse porque sean correctas.

Y aquí viene a la memoria las palabras que hace años emitió el fundador de Honda Motors: “…noventa y nueve por ciento del éxito consta de fracasos…” En aquel entonces, sus palabras nos sonaron exageradas; hoy, muy cerca de las realidades que se confrontan, porque ningún esfuerzo se realiza sin dar tropiezos y cometer errores. Quizá por ello Gandhi dijo: Sea usted mismo al cambio que desea ver en el mundo.

Decires van y decires vienen relacionados con los problemas que confronta con valentía el máximo ejecutivo federal, demostrando que sus métodos y procedimientos no se ajustan a la razón del “porque así se ha hecho siempre”; sin embargo y a pesar de ello, me aventuro a decir que quién osa enseñar, nunca debe cesar de aprender.

Es verdad que todos tenemos nuestras propias ideas que ciertamente consideramos buenas e útiles para uno mismo, pero aquí no se trata de nada personal sino el beneficio de todos en general. Sus acciones las avalan sus palabras, pero hablar sin pensar y de allí derivando el hacer, es como disparar sin apuntar.

Tomando en cuenta que la vida es un proceso no un acontecimiento, debemos considerarlo y tomar en cuenta que fracasar no es un pecado; pecado es no tratar y nuestro gobernante parece ser que está haciendo su mayor esfuerzo empleando sus habilidades de la mejor forma que considera acertadas.

A través de los años todos vamos descubriendo que hemos desarrollado dominio de uno misma; motivaciones nos sobran pero la fuerza de voluntad es diferente; es una amiga fiel que nos acompaña de día y de noche señalándonos con serenidad lo que es bueno e importante porque surge de nosotros mismos, por lo que no se duda de las numerosas motivaciones que tendrá nuestra máxima autoridad en el desarrollo de nuestro país, pero apelamos a su buena voluntad del bien hacer.

La clave es olvidar los errores pasados y luchar por logros mayores en el futuro. Demasiado optimismo? puede ser; pero si éste se convierte en realidad y lleva aparejado el deseo de mejorar al grado que no le quede tiempo para criticar a otros, va de gane. La clave está en la fuerza de voluntad junto al deseo de lograr objetivos.

Todo se viene observando: sus palabras, la chispa en su mirada, el ritmo de su andar, la fuerza efusiva conque estrecha la mano de la gente, el impulso irresistible de su voluntad y eso acusa su fuerza y perseverancia. Le ssobra entusiasmo y éste siempre conduce al logro.

Estamos en lo cierto? Y Usted, que opina?

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