Los “tecnócratas” del sindicalismo

Quien nos ocupa, es el Sindicato de Trabajadores Petroleros de Pemex.

Publicado Hace 19 horas el 19 de Abril de 2019

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Por Héctor Guerrero

Sindicato es una palabra de origen griego, “syn” que quiere decir con y “dike” que significa justicia, es crear el concepto de la unión libre de personas que ejerzan la misma profesión u oficio, o profesión y oficios conexos, que se constituya con carácter permanente y con el objeto de defender intereses y mejorar las condiciones laborales de sus agremiados, tanto en lo económico, como en lo social. Esa es más o menos una definición.

La esencia del sindicalismo, no solo en México, sino en el mundo, es la negociación colectiva, es dejar claro que solo “sindicalizados” pueden representar un contrapeso frente al patrón, en este caso, quien nos ocupa, es el Sindicato de Trabajadores Petroleros de Pemex.

Recordemos que el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, fue crucial para consumar la expropiación petrolera y, más recientemente, un contrapeso, para que la paraestatal siga siendo, hoy día, patrimonio de los mexicanos.

Por eso causa extrañeza la aparición en la escena política de un grupo conocido como “Morenos” a formar un sindicato de trabajadores petroleros, lo cual está perfectamente en sus derechos constitucionales.

Así como si los amigos de la cuadra, los que no paraban la fiesta, se juntaran y decidieran formar el sindicato “escuadrón de la muerte” y, en su delirio fiestero, decidieran representar a los petroleros de México. Así, cualquiera puede formar un sindicato.

Es por ese derecho que, a este grupo de personas, se les otorga el registro, como también lo podrían otorgar al “escuadrón de la muerte”, es legítimo para ambos. Ya la relación con la paraestatal, el asunto de los beneficios sindicales y conseguir trabajo, prestaciones y algunos otros beneficios sindicales al “escuadrón de la muerte”, pues ya son cosas muy distintas.

Esta agrupación es un “sindicato” por la forma jurídica, no es por representatividad o por algún otro mérito o motor, que no sea algún oscuro interés aún no revelado, pero sin duda nos va dejando pistas.
Así este grupo, que viene colgado, además de nombre y discurso de la cuarta transformación, de usurpar un nombre como el de “Petromex”, para crear un vínculo con los trabajadores petroleros, porque no tienen otro.

Por increíble que parezca, este grupo, todos los que lo conforman tienen en común: No son trabajadores petroleros y con ese discurso, apuestan a que el cinismo anticipado, pudiera justificar algún futuro proceder. Ellos mismos van en su carpa diciendo que no son petroleros “ni quieren serlo”. Les creo.

Con esa procacidad, anunciaron en Redes Sociales que su gran cruzada de afiliación, comenzaría en la Capital del Petróleo de México, Ciudad del Carmen.

Y es en la perla del Golfo, donde este grupo de Burócratas, encabezados por Luis Zárate, fundador de Petromex y Óscar Solórzano van como predicadores, por llamarlos de alguna manera, para buscar el favor de los trabajadores petroleros de México, con retórica más estéril, más parecida a la de un vulgar merolico (con todo respeto al oficio), a la de alguien que tenga un interés genuino por la lucha de los trabajadores que desempeñan un oficio, que los “predicadores” no conocen.

Después, quien ostenta la secretaria General de los “Morenos”, Yolanda Morales Izquierdo, con el mismo discurso y mostrando un total desconocimiento de lo que decía, incluso si lo tenía anotado, planteaba ideas poco claras y tuvo que salir al rescate el “predicador” del movimiento que ya no dejo hablar a la pobre señora, que de verdad, no podía ni con ella. Lamentable.

Lo más peligroso de estas burocracias sindicales es que los dirigentes, ajenos totalmente al entorno laboral, como es el caso que nos ocupa, acaban de facto, con todo vestigio de vida democrática al interior del sindicato, se vuelven un quiste, una tercería para conciliar con la empresa, el trabajador simplemente no está representado.

Esta oligarquía sindical, va creando intereses propios, cuya existencia acarrea conflictos con los intereses de la colectividad, se emancipan pronto de las masas y se hacen independientes de su control. Lo dice la historia.

Como siempre ocurre, detrás de esta confrontación hay intereses que no se aprecian a simple vista, hay detrás algún ente todopoderoso que cree que es capaz de someter a miles y miles de trabajadores con sólo artimañas y espectáculos lamentables, como el que se dio en Ciudad del Carmen. Señores, ha arrancado el circo de la Burocracia Sindical.

Todos tenemos claro que la burocracia que gestiona a los sindicatos, emana de una evolución natural del mismo y conformada por trabajadores de la organización.

Sin embargo ¿qué ocurre cuándo esa burocracia la pretende asumir elementos que no pertenecen a ella?
¿En dónde radica su legitimidad? ¿Dónde está su identificación con los trabajadores del gremio que dicen representar?

Esta discusión se hace necesaria ante el surgimiento de movimientos que pretenden la imposición de la administración y liderazgo del STPRM, o de uno nuevo, pretenden que el cuadro de funcionarios sindicales sean unos “tecnócrata sindicales”, ajenos al oficio petrolero.

¿De verdad estos individuos son “la alternativa” para los trabajadores de la industria nacional más importante del país?

Para quienes conocemos algo de historia y de lo que es un sindicato, lo que se quiere hacer con los trabajadores petroleros es una aberración, van en contra de la historia y ya lo decía el mismo Franklin Delano Roosevelt, uno de los políticos que más hizo por los trabajadores estadounidenses en el Siglo XX, fue contundente al decir que los sindicatos encabezados por burócratas “no tienen razón de existir”. Coincido.
Tiempo al tiempo
@hecguerrero

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