“Lo atropelló una señora que venía hablando por celular”

El otro día, platicando con la joven que viene a consentirme dándome manicure y pedicura y que se había retrasado un día para tal actividad, me explicó el motivo, explicándome que “Una señora que venía hablando por el celular atropelló a mi hermano y tuve que estar en el hospital con él”. Le repliqué si su hermano tampoco venía hablando por su celular y me explicó su hermano venía manejando su motocicleta, con un compañero como pasajero y la señora, como venía atendiendo su llamada, se le hizo fácil doblar en doble fila hacia la derecha para entrar a un estacionamiento sin siquiera consultar su espejo retrovisor y el hermano que circulaba por el lado derecho del automóvil de la usuaria del celular ¡Allá fue a dar con su humanidad, la de su compañero y lógicamente la motocicleta! El muchachón salió con fractura en el tobillo y el acompañante con laceraciones varias. O sea, “el invento del diablo ha cobrado dos víctimas más”. Según esto el seguro del automóvil cubrió todo lo relacionado con las lesiones, pero… ¿Y la irresponsabilidad de ir usando el celular (causa principal del accidente) por parte de la conductora? Tal vez ¡Bien gracias! Porque ya no quise preguntar más sobre el asunto, porque me pareció hasta morboso. Pero, espero le hayan impuesto una buena multa a la responsable de este accidente, que por fortuna no terminó con la vida de ninguno de los ocupantes de la motocicleta.

EL EJEMPLO DEBERÍA COMENZAR POR LOS AGENTES DE TRÁNSITO
Pero, desafortunadamente, el mal ejemplo del uso de los celulares en lo que se va conduciendo, es mostrado incluso por los mismos agentes de tránsito, cuando van conduciendo las patrullas mismas de la institución ¡Ahí van, dando el ejemplo del respeto a la ley! Y ni se diga en los agentes de cruceros que afanados se ven estar usando sus celulares sin importarles los vehículos que vienen por la calle (que no tiene preferencia), hasta que los conductores, habiéndose formado descomunal apelmazamiento de vehículos, comienzan el muy justo concierto de bocinazos de los cláxones y hasta entonces es que los señores agentes de tránsito se dignan a atender a detener la circulación por la avenida, para dar paso a los ya ruidosos carros técnicamente estacionados en la calle, pero eso sí ¡Sin soltar el celular!, pues dirigen el tráfico vehicular sin soltar el dispositivo de comunicación.

LA TIERRA DE NADIE
El otro día, en Boca del Río, sobre el crucero en Miguel Alemán, donde está un “Pollo Feliz”, me detuve y le dije al agente que en pleno servicio, afanado hablaba por su celular a la vista de todo el mundo, que daba un “muy buen ejemplo” para la ciudadanía sobre no usar tal dispositivo cuando se conducía. El tipo solamente acató a darme las gracias y siguió hablando. La próxima ocasión que vea esta cándida, cuanto ejemplar escena, aprovecharé para tomarle una foto al sujeto en cuestión y prometo mostrarla en esta “calumnia” (no cometería infracción alguna porque llevo quien me auxilie en la conducción del vehículo). Es realmente reprobable el que exista un reglamento de tránsito, que los mismos tránsitos, responsables de vigilar su cumplimiento, aunque estén de infantería ¡Lo ignoren!, cuando que deben de dar el ejemplo de no hacer uso de celulares en horas de trabajo ¿A poco no? Pero, pareciera estamos en “la tierra de nadie”.

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