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En la opinión de… Carlos Robles

Estoy seguro que tú que me estás leyendo justo ahora tienes muchas amigas y amigos en diferentes latitudes.
Foto: Agencias

Publicado Hace 2 días el 14 de Abril de 2019

por

La amistad

Esta reflexión está dedicada a mi amigo, mi hermano, Oliver Ramírez Hernández ‘Boyli’.

Estoy seguro que tú que me estás leyendo justo ahora tienes muchas amigas y amigos en diferentes latitudes. Qué bueno, me da mucha alegría. Los amigos son fundamentales para una correcta vida social y formativa.
No es de mi interés saber cuántos son ni dónde viven o cómo es que se conocieron. Lo que pretendo hoy es que juntos entendamos que adquirir o conservar una amistad implica una serie de toma de decisiones que pueden afectar tu vida para siempre.
Detono el debate preguntándote esto: ¿qué tan frecuente te reúnes con esas múltiples amistades? De tu respuesta dependerá el sentido en el que leas y comprendas esta nota.
Trataré de describir en primera instancia a quienes seguro frecuentas más: los amigos de la oficina. A ellos los conociste ahí, en el trabajo. Coinciden en gustos laborales o retos profesionales o en el peor escenario, tienen las mismas necesidades de trabajar. Probablemente es el día a día lo que les volvió amigos. Muy seguramente se ven tan seguido que no les quedó más remedio que abrirse y contarse mutuamente cosas personales. Consérvalos, vale mucho la pena que tengas eco en tu espacio profesional.
Luego están, en términos de posible frecuencia de convivencia, los amigos de la escuela (desde Kinder hasta universidad). A ellos no los ves todos los días pero les une algo único: la formación que juntos tuvieron. Crecieron y maduraron al mismo tiempo. Vivieron y sufrieron muchas cosas similares. Les une su propia historia.
Después vienen los amigos que conocieron a través de otros amigos. Con ellos hay una característica: podrían tomar partida para un lado u otro ya que es un triángulo de amistad. Sin embargo voy a pensar en positivo y asumiré que la idea de hacerse amigos es que les une algo especial y pasan por alto muchos temas con tal de convivir.
Pero qué tal cuando te encierras tanto en tus problemas, tu trabajo, tu mundo, tus ideas, tu pareja o tu familia, y poco a poco dejas de ver a esos amigos. Se dicen mutuamente algo así como: “nos hablamos, nos vemos pronto, nos buscamos, te aviso para encontrarnos” o cualquier otra frase vacía dicha sólo por compromiso y en realidad nunca se verán o hablarán.
No voy a profundizar más en esos detalles. A decir verdad, con frecuencia se lo digo a varias personas y tristemente no les veo tan seguido como quisiera. Así sucedió con mi amigo Oliver, a quien la última vez que le vi fue hace mucho tiempo y nos dijimos mutuamente “comemos la semana próxima” y un infeliz lo asesinó hace un par de semanas tratando de robarlo. Hoy me duele no haberle insistido para vernos, sin embargo no hay más que hacer al respecto, sólo evitar que suceda lo mismo con otros grandes amigos.
Mi reflexión hoy para ti es esta: escoge, procura y fomenta la convivencia con todas tus amistades. Si en realidad les une algo provoquen verse, reírse y escucharse, te garantizo se van a divertir. Y a los amigos que por cualquier razón ya no les acompañen, ténganlos siempre presentes en su mente y en su corazón con una sonrisa.

¿Qué tal, coincides conmigo?

Facebook: CarlosRobles
Twitter: @carlosroblesmx

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