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En la opinión de… ¡Ahora y Aquí!

Los mexicanos vamos por las calles odiándonos, culpando a los demás de nuestras malas condiciones de vida, aprovechándonos del de junto, en reciprocidad porque alguien se aprovecha de nosotros y nadie se puede quejar porque todos tenemos un rol social que mantener.
Foto: Agencias

Publicado Hace 9 días el 07 de Abril de 2019

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MOVILIZACIÓN NACIONAL DE MÉDICOS RESIDENTES
Reclaman derecho mínimos y freno a los abusos

Entre los animales, con excepciones como en todo, hay una norma: perro no come perro, que ahora que celebramos 500 años de nuestra Verdadera Primera Transformación mal llamada Conquista, deberíamos revisar, pues el gran problema que tenemos los mexicanos es la falta de cohesión social, que en estos primeros días del nuevo gobierno de la República ha aflorado más que nunca.
Los mexicanos vamos por las calles odiándonos, culpando a los demás de nuestras malas condiciones de vida, aprovechándonos del de junto, en reciprocidad porque alguien se aprovecha de nosotros y nadie se puede quejar porque todos tenemos un rol social que mantener. Si se queja una mujer del acoso de un hombre, la culpan a ella por coqueta, sinónimo de bonita y en el fondo subyace un dejo de enorme envidia. Lo peor es que son las propias mujeres las que lo hacen, y parecerá increíble, pero hasta las propias madres lo hacen con sus hijas que son acosadas por el padrastro.
Peor todavía si se queja un hombre, si es de una mujer será un poco hombre, si de un hombre, ya se imaginan. Y lo obligamos a recurrir a la verdadera ley de leyes, la de la selva, a que obtenga justicia por la violencia. Solo nuestros ciegos gobernantes y los ricos por herencia no captan el odio en los ojos de los viene-viene que les cuidan sus lujosos vehículos en las inseguras calles. He allí el verdadero origen de la inseguridad en México: la desigualdad y nuestra cultura del abuso.
Esta cruda introducción viene al caso por el paro nacional anunciado por médicos residentes, que reclaman sueldos caídos, y que seguramente hallaron un resquicio en la 4T y van a aprovecharlo para denunciar el terrible trato que reciben de sus colegas en las instituciones de salud, cuyos directivos lo saben y toleran a pesar de los casos de suicidio que se han dado. El fondo de todo es el inhumano abuso que sufren, guardias de hasta un semana (documentadas ante la CNDH), pésimas condiciones de trabajo (duermen en el piso y deben llevar su máquina de escribir portátil para hacer sus reportes médicos) y son objeto de malos tratos de quiénes tienen la suerte de haber pasado lo mismo y haberlo aguantado, por lo que ahora disfrutan de una mediocre posición y son protegidos por instituciones y sindicatos. ¡Viva la viril reacción de los jóvenes residentes!

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.