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Discordias

La campaña interna de los cuatro aspirantes a la dirigencia estatal del PRI, cuya elección se realizará el 28 de abril, apenas si levanta polvo.
Foto: Agencias

Publicado Hace 14 días el 08 de Abril de 2019

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La campaña interna de los cuatro aspirantes a la dirigencia estatal del PRI, cuya elección se realizará el 28 de abril, apenas si levanta polvo.
Atrás quedaron los tiempos del bullicio, de las porras, de la exhibición del músculo político-electoral. Es más, hasta entre buena parte de su militancia no saben con precisión quiénes son los candidatos.

Ahora, sin los recursos estatales y con la reducción de las prerrogativas por la baja votación en las elecciones estatales y federal, los aspirantes Carlos Aceves Amezcua, Marlon Ramírez Marín, Damara Isabel Gómez Morales y Adolfo Ramírez Arana, se mueven con recursos propios y, por supuesto, no van a arriesgarle los miles de pesos a un proceso que, dicen, está viciado desde un principio.

Personajes del partido en la entidad les han enviado mensajes a los contendientes por la silla tricolor estatal, en el sentido que lo mejor habría sido una candidatura de unidad para que no los desgaste, para que no los enfrente; pero parece que no los han escuchado.

Desde el propio seno del partido algunas voces ven en el reciente nombramiento de Raúl Ramos Vicarte como presidente de la Comisión de Honor y Justicia Partidaria, una señal para el amague y el castigo por si la disputa de aquí a la fecha de la elección sube de tono.

Al experimentado político le criticaron que su posicionamiento se haya dado en lo oscurito, como lo “tuiteó” en su momento el exdirigente municipal en el puerto, Raúl Díaz Diez; sin embargo Ramos Vicarte ha dicho que sólo viene a servir a su partido y a colaborar para que el proceso de elección camine por cauces serenos.

El diputado federal Héctor Yunes Landa no cree en la versión de que alguno, o algunos, estén influenciados por injerencias externas.

“Espero que no y que no haya manos ni del gobierno morenista ni del PAN, o de otros partidos, que sea solamente la gente del PRI la que decida quién debe de ser su presidente o presidenta, secretario o secretaria general”, ha expuesto.

Asegura que conoce muy bien a los cuatro aspirantes a la dirigencia estatal y ninguno está identificado con alguna otra fuerza política.

La advertencia de Adolfo Ramírez Arana días atrás en cuanto a que observa favoritismos desde la dirigencia actual y que de continuar esas señales serán los tribunales los que determinen quién ganará la elección del 28, obligó a la presidenta estatal Lilian Zepahua a traer a Veracruz al secretario de Organización del CEN del partido, Héctor Gutiérrez de la Garza, quien tanto en conferencia de prensa en el puerto como en reunión privada con los integrantes de las fórmulas aseguró que hay “piso parejo para todos”.

Parece, solo parece, que ello opacigüó las aguas.
Habrá que esperar si esa calma es momentánea o vuelven las discordias en las días subsecuentes.

PERREDISTAS

La alianza PAN-PRD durante el anterior gobierno estatal y a nivel municipal actual nunca funcionó en un co-gobierno, porque los panistas son gente que no cumple los acuerdos, ha dicho Aldo Pérez Hernández, dirigente municipal del Partido de la Revolución Democrática en Veracruz.

Y es que considera que la alianza solo sirvió para respaldar los afanes electorales del PAN, pero al Sol Azteca no le dieron facultades de decisión en la pasada administración en la entidad.

Admite que la visión de derecha del PAN contaminó a la ideología del PRD, cuyos miembros prefirieron el confort de algunas posiciones públicas, en tanto por ahora el partido se mantiene a la expectativa de lo que pueda pasar en su filas, ya que están pendientes las elecciones para nuevas dirigencias.

“Las elecciones ya debieron realizarse desde el año pasado, pero no se ve por donde, no hay dirección del PRD estatal y nacional, no sabemos cómo vengan, no han dado ninguna notificación de cuando habrá elecciones, y yo creo que ni las harán porque no les conviene enfrentarse a las bases”, dice abiertamente el aún líder municipal.

Ya encarrerado expone incluso que la inacción de las cúpulas de partido mantiene abandonadas las bases, a la militancia, que ve con incertidumbre el futuro político.

Aldo señala que en su caso se mantiene como dirigente municipal de acuerdo a los estatutos, aunque ya no existe oficina en la ciudad porque el pago de su sostenimiento salía de su propio peculio, y ante la falta de respaldo económico de la dirigencia estatal optó por cerrarla.

El también exregidor en la comuna porteña revela que le han dicho que ya “no le tire” a su propio partido, pero comenta que es la verdad del perredismo en Veracruz

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