El magenta, color del cerezo, la flor nacional de Japón, es el color de los contenedores que predominan en los muelles argentinos, desde abril de año pasado cuando Ocean Network Express (ONE), comenzó operaciones.

ONE es el producto de una exitosa fusión, en 2017, de las tres principales compañías marítimas japonesas (MOL, NYK y K-LINE), que operaban en forma independiente, para fortalecerse, como respuesta a la concentración mundial de mega cargas y para conquistar nuevos mercados. De esa manera se posicionó como el sexto armador más grande del mundo.

Esas empresas, por separado, ocupaban puestos que iban del 10 al 13 en la lista de carriers a nivel global, ahora juntas son capaces competir, sin descuidar la relación con cada cliente, en un mercado en que cada vez hay menos jugadores y se necesita ser más grande para hacer un negocio de escala, en una actividad en la que las tecnologías y aplicaciones avanzan a pasos agigantados, en que los barcos y los volúmenes de carga son similares y un elemento “diferencial” pasa por la relación que se establezca con los clientes, a los que se brinda atención personalizada. Los directivos de la nueva compañía fijaron tres objetivos principales: No perder un solo contenedor; estabilizar la organización en procesos, sistemas y reportes; y hacerlo exitosamente. En 10 meses y el nivel de respuesta muy satisfactorio.

ONE controla toda Latinoamérica, de México al sur y ejerce un control global corporativo en Singapur, donde coordinan las operaciones del mundo entero en 5 regiones, ofreciendo 125 servicios semanales con una red de operaciones que alcanza a 120 países. Los restos son enormes,
Brasil tiene una situación económica compleja y Argentina está en recesión, por lo que tienen que cuidar los costos y ser lo más eficientes posible, pues todo depende de las oportunidades de crecimiento de la región. Otra problemática es la falta de infraestructura pues hace 10 años llegaban buques de 4000 teus (Contenedores de veinte pies) y ahora alcanzan los 22.000, y los accesos no crecen. Además, enfrentan el costo logístico en tierra, que en países como Argetina es caro, pues no hay trenes, las autopistas son limitadas, hay pocos centros de distribución y no existen centros de transferencia de carga.

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