El gobierno español se convertirá en el pionero en implementar un sistema por el cual los vecinos puedan intercambiar electricidad del autoconsumo, pues trabaja a marchas forzadas para reglamentar el autoconsumo colectivo, es decir que varios hogares conectados a una misma instalación, que puedan compartir toda la electricidad autogenerada intercambiando sus excedentes y maximizando el ahorro en la factura final al no aplicar peajes, como llaman a los cargos por transferencias.

La novísima regulación, asigna cuotas de producción de la instalación colectiva a distintos autoconsumidores y establece que la energía que no consuman en forma instantánea puedan verterla en la red y después recuperarla, pero abonando los peajes por el uso de la red. Ya existe un decreto para que varios consumidores aprovechen una misma instalación de generación, pero se hace de un modo estático, asignando una cuota o coeficiente a cada partícipe, en un reparto que puede acordarse libremente entre las partes, impidiendo que se intercambien los excedentes puntuales, con lo que dos viviendas adosadas que compartan unos paneles solares fotovoltaicos a partes iguales, si una está vacía y no consume, la otra no puede aprovechar toda la autogeneración; solo su 50%, y debe cubrir sus necesidades adquiriendo el resto de la red, al precio convencional.

La novedad consiste en la opción de que los excedentes del autoconsumo vertidos a la red se compensen más adelante, cuando se necesiten, en el plazo de un mes, pero aplicando los habituales peajes de acceso que se cargan sobre la energía consumida por el uso de la red. Energéticamente el reparto de la generación y el consumo de la instalación colectiva, son los mismos en todo momento, pero se da la ventaja económica de que los partícipes al intercambiar sus excedentes maximizan el autoconsumo instantáneo, evitando que se viertan a la red y tener que pagar los peajes al compensarlos.

El intercambio de excedentes se consigue aplicando coeficientes dinámicos para distribuir la energía autoproducida que dependan del nivel de la generación y del consumo de los partícipes, en lugar de los coeficientes fijos actuales. Parece complicado, por los actores que participan en el proceso, pero demuestra el interés gubernamental por reglamentar el autoconsumo eléctrico.

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