No manches Frida 2: Paraíso destruido – Crítica

No manches Frida 2: Paraíso destruido: ⭐️
Crítica por Mario E. Durán

Mario E. Durán es fan del cine desde antes de nacer, no hay estreno que se pierda. Puedes seguir más de su trabajo, noticias y reseñas en CinéfilosMD y aquí puedes leer más de CINÉFILOS.

Tenemos de dos dentro de las propuestas de lo que hoy en día nos ofrece nuestro cine mexicano: O bien hablamos de trabajos novedosos con temas innovadores, originales o polémicos, o bien tenemos toda la gama de refritos que ya han sido éxitos en otros países y de los cuales toman las historias para tropicalizarlas y de alguna manera asegurar un ingreso en taquilla.

Cuando llegó “No manches Frida” en 2016, la película resultó darnos una buena dosis de carcajadas gracias a la gama de buenos personajes que en sus roles protagónicos traía a Martha Higareda (quien ya comienza a aburrir con su mismo estilo de papeles) y Omar Chaparro, los cuales hicieron buena química junto a una banda juvenil de nuevos talentos, logrando que nuestra estancia en el cine se tornara entretenida, haciéndonos salir con un buen sabor de boca pese a no ser nada del otro mundo, y es por ese motivo que de forma sorpresiva, se tomó la decisión de hacer una segunda entrega, solo que, lamentablemente, esta maneja por completo el estereotipo de las tramas tontas, absurdas y grotescas que por lo regular dominan la taquilla en EU (ésta fue estrenada por allá antes que en nuestro país y logró buena acogida del público gringo), y no me extraña porque al parecerce a las clásicas de Adam Sandler es como tenemos “No Manches Frida 2: Paraíso Destruido”, un trabajo meramente convencional.

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¿De qué trata?

Luego de que Zequi, un ladrón recién salido de prisión, se hiciera pasar por un profesor para recuperar un antiguo motín, las cosas parecen haberse estabilizado y la suerte estuvo a su favor para solucionar sus asuntos pendientes. Ahora, ya convertido y consolidado como uno de los maestros más queridos del Instituto Frida Khalo, su principal objetivo es recuperar el amor de Lucy, la tierna y amable maestra a quien perdió después de defraudarla en el que se suponía sería el día más feliz de sus vidas, su boda. Zequi aprovechará de una expedición estudiantil en la Riviera Nayarit para reconquistar a su amada. Pero el gran problema se presenta cuando en la playa, Lucy se reencuentra con un viejo amor, el cual cambió demasiado con el paso de los años.. Zequi necesitará la ayuda de sus alumnos para recuperar a la maestra antes de que sea demasiado tarde. 

¿La recomiendo?

Más de lo mismo solo que aderezado con una trama que se siente totalmente ajena a lo que en realidad ocurre en nuestro país, y es que la película viene cargada con todo el estilo absurdo que se puedan imaginar, en el que además los personajes se sienten demasiado forzados dentro de sus papeles y son solamente Itatí Cantoral y Raquel Garza las únicas que pese a tener papeles demasiado exagerados, nos hacen reír con sus ocurrencias (aunque a Itatí si se le pasó un poco el tono con su tendensia excesivamente sexual), de ahí en fuera el grupo de jóvenes y sus protagonistas (que repiten roles y a quienes ahora se llevan a un paraíso tropical para “hacer de las suyas”) pasan sin pena ni gloria y no ofrecen nada atractivo o memorable. 

La historia no va más allá de momentos pasajeros y pretextos para enseñar cuerpo (en especial Aarón Díaz que en lo personal lo considero un pésimo actor), decir palabras altisonantes y gastarse algún par de bromas que nos hacen sonreír pero por lo incómodo de vivirla, sumándose también momentos tan desagradables como el vomito doble dentro de las bodas.

Con eso solamente te recomiendo verla si no tienes ninguna otra opción o si quieres divertirte con tus amigos, porque de ahí en fuera se siente nada necesaria ni mucho menos logra superar a su original, siendo algo mediano de lo que solo puede defenderse por su mensaje inspiracional.

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