Todo parece indicar que la tormenta contra los Tiburones Rojos no cesa. Pese a perder puntos por un jugador que ni siquiera debutó en el máximo circuito, ahora los escualos deben afrontar un par de adeudos más que de no ser saldados podrían llevarlos a la desafiliación.

Fidel Kuri, dueño de los Tiburones, explicó al rotativo ESTO, que hace unos días recibió una notificación de la FIFA donde la FMF le daba un ultimátum por el pago sobre los derechos de formación de Matías Santos.

“Nos dieron 30 días para pagar, yo me empecé a defender, y después nos llegó una orden en la que me dicen que si no lo hago a las cinco de la tarde me quitan los puntos. Lo que les dije fue: ‘cóbrense de lo que me deben para que no me quiten los puntos’, me deben 475 mil dólares, que es lo que me correspondía por los jugadores que fueron al Mundial. Ya estoy descendido, así que qué me preocupa que me quiten los puntos”, contó el directivo.  “Pero luego vienen otro tipo de cuestiones. Ya no son puntos, ya me pueden quitar la franquicia o desafiliar. Lo que más me llama la atención son los puntos que me quitan tan rápido”, informó el dueño de los escualos.

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Santos Laguna le contesta a Fidel Kuri

El empresario explicó que el charrúa llegó con el pase en mano y como agente libre, pero aun así le obligaron a pagar.

“Se contacta al muchacho, creo que jugó un partido, y de pronto me llega una demanda en la que me piden pagar 244 mil dólares por formación del muchacho, algo que no puede pasar porque ni nos avisaron.  Era un jugador libre, él me firmó una carta en la que se hacía responsable de que era libre, que no tenía ningún compromiso con el club y de pronto llega esta situación”, reveló.

Con la intención de pagar, Kuri le avisó a la FMF que hagan el pago de dicho adeudo con el dinero retenido por los futbolistas peruano que vieron acción en Rusia 2018.

 “Les mandé una carta en las que le pedí que de ese dinero que me deben le paguen a ese club, sus 244 mil dólares, los 15 mil francos suizos que me cobraron de multa, más lo que Guido Milán, que vino de vacaciones, metió en la controversia”, comentó. “Pero no me han contestado, así como ellos me dieron el viernes hasta las cinco de la tarde para que les contestara, les mandé un oficio donde les pido que el lunes (ayer) a más tardar a las 17 horas me contestaran y no lo han hecho”, declaró.

Y ahí no terminan las deudas. Cuando Rafael Herrerías era dueño del Veracruz, Gustavo Parente fungía como directivo y tras su salida decidió demandar al club por salarios caídos.

En 2014, Parente ganó el juicio ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo de una deuda que ascendió a los 34 millones de pesos.

“El tema de Gustavo Parente, que trabajó para el señor Herrerías y tiene más de 15 años que trabajó para él, no sé cómo llega este tema hace apenas seis meses. Son deudas que no son mías, cosas que quieren que pague. Hay deudas de administraciones anteriores al club, donde la franquicia fue desafiliada y cuando eso pasa todas las deudas quedan en cero porque por eso la desafilias.  La franquicia que yo traigo es la que estaba en la Piedad, Michoacán y la tomé sin deudas”, finalizó.

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