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Al Margen del Café

Dentro de los oficios profesionales, existen muchos que no cuentan con un curso, diplomado o carrera oficial.

Publicado Hace 14 días el 11 de Marzo de 2019

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El complicado arte de ser mesero

Por: Katia Ortiz/El Dictamen

Dentro de los muchos oficios y carreras profesionales sobre los cuales podemos basar nuestra vida laboral, existen muchos sobre los cuales no hay un curso, diplomado o carrera oficial que te prepare para ello. Tomemos por ejemplo el caso de las ventas que es un oficio básico, pues casi en cualquier situación en la que te puedas encontrar, terminas de cierta forma vendiendo y sin embargo no tenemos una carrera como: Licenciado en ventas o Ingeniero de ventas.

El anterior ejemplo es en el caso de una carrera profesional, sin embargo a un nivel más de oficios tenemos casos como el de taxistas o meseros. Ambos casos carecen al menos de una carrera técnica sobre cómo llevar a un nivel óptimo ambas actividades. Algo que tienen en común es que son servicios. El día de hoy me enfocaré en el oficio de mesero.

El servicio al cliente desde mi punto de vista se ha desvirtuado hasta un punto en donde se llega a pensar que quien paga manda y por ende está por encima de aquel que lo atienda. Este último enunciado te puedo decir es como se siente del otro lado de la orden. Un mesero a diario enfrenta situaciones complicadas que no necesariamente requieren conocimientos técnicos sino conocimientos de empatía, inteligencia emocional y eficiencia.

Un mesero debe ser empático para poder comprender por qué una persona es déspota, mal encarado(a), grosero(a), sin capacidad de verlo a los ojos y aun así sonreírle. Sin empatía un mesero sería incapaz de durar más de un día en su trabajo. La empatía es lo que hace al mesero tragarse ese mal rato justificando a esa persona.

A diferencia de un comensal, quien puede llegar dando órdenes, gritando, exigiendo, tronando los dedos, un mesero si debe tener inteligencia emocional. Si el mesero carece de esa inteligencia emocional habría dos personas gritando. El mesero debe balancear la carencia de auto control de la persona que pagara la cuenta con la finalidad, en el peor de los casos, de conservar su trabajo, ya que es posible su jefe trabaje bajo el antiguo, melancólico y desvirtuado dicho: el cliente siempre tiene la razón. Este dicho es el que ha desvirtuado el balance de cordialidad que siempre debe existir al momento que dos personas entablen una conversación independientemente si es por una cuestión de servicio, laboral o de amistad. La persona quien paga la cuenta se escuda en esta mala afirmación para faltar al respeto con justificación.

Y no es que el cliente no tenga la razón, para mí es: el cliente siempre merece respeto, atención y cordialidad, así como el mesero merece siempre respeto y retroalimentación si puede mejorar sus acciones. Si cualquiera de la partes rompe con este convenio no escrito de servicio comensal-mesero es posible termine en una situación complicada donde habrá que dar explicaciones.

Por último solo recordar que ya no vivimos en esas épocas donde el dinero manda, hoy lo que manda es la calidad de persona que seas, por lo tanto es posible veamos mejores personas del lado de quien toma la orden.

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