Malas cuentas de Alemania decepcionan a inversores

Alemania, la primera economía europea ha presentado datos negativos sobre su sector manufacturero, sembrando pesimismo en los mercados. El índice PMI, que anticipa como viene la industria y que ya estaba en terreno negativo a principios de año, ha agudizado su descenso, con el peor dato desde agosto de 2012. El bono alemán (bund) ofreció interés negativo por primera vez desde 2016. Esas son señales de alerta indicativas de que la desaceleración de la eurozona es más seria de lo previsto y que podría prolongarse en el tiempo.

La entrada en terreno negativo del bono alemán muestra que los inversores acuden a la deuda más segura de la eurozona como valor refugio en tiempos de turbulencias. Las malas perspectivas manufactureras se explican por la debilidad de la demanda de coches, un sector básico para Alemania. Al conocerse estas incertidumbres se pintaron de rojo las Bolsas europeas. En la última semana, el Banco Central Europeo y la OCDE han rebajado sustancialmente las perspectivas de crecimiento de la Eurozona. Italia está en recesión y la locomotora europea, Alemania, la economía mejor ajustada de la región, está dando señales inesperadas. Los demás países están en franca desaceleración, aunque España muestra una fortaleza que podría no durar mucho.

El parón de la economía alemana a finales de 2018 ha sorprendido, pues mostraba un crecimiento constante de su PIB real del 2% al 2,5% desde 2014. Las causas están en el sector exterior: sus exportaciones suponen casi el 50% de la economía. Entre 1970 y 1995, pasaron lentamente del 15% al 20% del PIB, pero desde 1995 hasta hoy subieron otros 25 puntos porcentuales, y se situaron en más del 47% a partir de 2017. Ahora están amenazadas, una de las razones es que su poderoso sector del automóvil afronta los aranceles de Donald Trump y las medidas medioambientales que penalizan la tecnología diésel. Además, está la desaceleración del crecimiento chino y las amenazas de represalias de Trump contra ese país.

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