Hacia un manejo adecuado del sargazo que afecta al Caribe Mexicano

El sargazo es una macro-alga marina de color café o verde negruzco que despide un olor desagradable y presenta una textura dura debido a que esta especie de plantas se entrelazan entre sí y se reproducen con gran rapidez duplicando su biomasa en menos de veinte días. Siempre han estado presentes en las costas del Mar Caribe y tradicionalmente se afirmaba que su procedencia era el Mar de los Sargazos, cuyo nombre fue asignado por los marineros portugueses que acompañaban a Cristóbal Colón en su histórico viaje en busca de las Indias Occidentales, ya que muy probablemente durante su travesía se enfrentaron a problemas de navegación ante su presencia.

El Mar de los Sargazos se localiza en el Océano Atlántico y es una enorme concentración de estas algas flotantes que alcanza una extensión de 3.5 millones de kilómetros cuadrados con una profundidad de alrededor de metro y medio. Esta región geográfica está situada dentro de lo que conocemos como Triángulo de las Bermudas y está limitada por corrientes marinas que circulan en el sentido que lo hacen las manecillas del reloj, lo que facilita el aglutinamiento de las plantas, evitando con ello la presencia de vientos en el centro.

De acuerdo a un grupo multidisciplinario de especialistas de la UNAM, apoyados en imágenes satelitales, la inusual presencia de sargazo en las costas de la Riviera Maya a partir de 2015, no obedece de manera exclusiva a las corrientes de agua que lo transportan del Mar de los Sargazos al Golfo de México y al Mar Caribe, proviene también de las costas de Brasil y de África, donde se desarrolló una nueva variedad más agresiva que la tradicional.

A ciencia cierta se desconocen los motivos de este fenómeno medioambiental aunque algunos científicos consideran que obedece al uso de agroquímicos para la explotación agrícola que desembocan en el mar arrastrados por los ríos y que son nutrientes para estos organismos; a las tormentas de arena en África; al cambio climático que provoca aumento en la temperatura del mar; a la modificación de las corrientes de agua por el derretimiento de glaciares; a la contaminación de los mares y escurrimientos de agua; y por un inadecuado tratamiento de aguas negras y grises que finalmente llegan a los mares.

La presencia exagerada de sargazo en las costas del Caribe representa una amenaza para los ecosistemas marinos y costeros al alterar el equilibrio ecológico de los corales, erosionar las playas y permitir el ingreso de microorganismos que provocan modificaciones al hábitat natural.

Este fenómeno debe ser atendido de manera integral y sustentable con objeto de dar certidumbre medioambiental, social y económica a quienes habitan en la región. De no contemplar este problema de manera preventiva nos podríamos enfrentarnos en el corto plazo a un desastre ecológico e incluso dar origen a una crisis sanitaria regional debido a que el sargazo absorbe gran cantidad del oxígeno necesario para la sobrevivencia de otras especies marinas, y al descomponerse en la playa genera sustancias tóxicas como ácido sulfúrico y arsénico que ponen en riesgo los mantos freáticos de agua dulce y la salud de los habitantes del lugar.

Consciente de los consecuentes daños que podrán suscitarse en los ecosistemas regionales y en la industria turística nacional, el PVEM en el Senado de la República presentó una propuesta para incluir el manejo del sargazo en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, toda vez que a través de una política integral y transversal, acorde a lo que postula la ley, será posible prevenir y disminuir las afectaciones producidas por los desechos de estas algas.

De antemano sabemos que esta reforma a la Ley no resolverá el problema de origen, pero sí permitirá a las entidades federativas que cuentan con litoral en el Caribe mexicano manejar estos residuos con mayor certeza y precisión. En este tenor es de vital importancia considerar atribuciones específicas para los gobiernos de los estados afectados con objeto de que puedan enfrentar este problema con mayor capacidad dado que la llegada masiva de sargazo ha superado cualquier expectativa.

Como punto de referencia, el gobierno de Quintana Roo retiró en 2018 alrededor de 522 mil toneladas de sargazo de las playas de los municipios de Cancún, Puerto Morelos, Tulum, Playa del Carmen, Isla Mujeres, Cozumel y Othón P. Blanco; sin embargo, la magnitud de la invasión de estas algas ha rebasado la capacidad de removerlo de manera organizada, sin provocar daños colaterales a los ecosistemas, incluso los trabajadores que lo retiran lo hacen sin medidas de protección a su salud, independientemente de que los municipios y gobiernos locales no cuentan  con recursos para contener, mitigar o incluso restaurar los daños que se ocasionan.

El sargazo no puede ser solamente retirado y almacenado al aire libre o en rellenos sanitarios, dado que la formación de derivados químicos como metano a partir del proceso de desintegración podría causar accidentes irremediables.

La ciencia avanza a pasos agigantados, ya existen estudios de factibilidad técnico-económica que permiten encontrar alternativas para la industrialización del sargazo, ejemplos de ello son la extracción de derivados químicos como alginatos, biocombustibles, compostas, alimentos para animales e incluso sustancias para la industria de los cosméticos. [email protected]

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