En la opinión de… Buenos Días!

DIOS Y LA MUJER
Cerca de un río, una mujer buscaba leña para su cocina, cuando en eso, cortando la rama de un árbol, se le escapa el hacha de las manos y fue a parar al fondo del río. La mujer, que era creyente, rezó y suplicó a Dios, entonces, Él apareció y le preguntó a la mujer: “¿Por qué está llorando?”. La mujer respondió que su hacha se había caído al río. Entonces Dios entró al cauce y sacó un hacha de oro y le pregunta a la mujer: “¿Es esta tu hacha?”. La mujer, toda nobleza, respondió al Creador: “¡Nooo, Señor, esa no es la mía!”. Dios nuevamente entró al agua y en esta ocasión traía un hacha de plata. Y volvió a hacer la pregunta: “¿Es ésta tu hacha?”. “No, Señor, tampoco lo es”. Respondió la mujer. Dios volvió de nuevo a sacar otra hacha del torrente y sacó un hacha de hierro y madera, por lo que pregunta de nuevo a la interlocutora: “¿Es esta tu hacha?”. Ella dijo: “Si, mi Señor, esa es la mía”. Dios estaba tan contento con la sinceridad de la mujer que la mandó de vuelta a su casa regalándole las otras dos hachas, la de oro y la de plata. La mujer fue con su amado esposo a mostrarle el lugar donde había visto a Dios, de pronto, el marido tropieza y cae al río. La infeliz mujer, que no sabía nadar, se puso a rezar y suplicar a Dios por su marido. Aparece el Creador y se dirige a la suplicante: “Mujer, ¿otra vez tú? ¿Por qué estás llorando ahora?”. La mujer respondió que su amantísimo esposo había caído al río y se había ahogado. Inmediatamente Dios entró al río, sacando por las mechas a Brad Pitt y le pregunta a la sollozante: “¿Es este tu señor esposo?”. Ella, enfática responde. “¡Sí, sí, sí!”. Entonces, Dios, montando en bíblica cólera le espeta: “¡Eres una mentirosa!”. Estando a punto el Creador por comenzar a lanzar maldiciones (que para eso es buenísimo, si no, pregúntenle a Adán y a Eva). Pero la mujer echada de hinojos, suplicante y ocultando el rostro entre sus manos, explica rápidamente a Dios: “¡Perdóname mi Dios!, me explicaré lo mejor que pueda… si yo hubiese dicho que NO, entonces Tú me habrías traído a George Clooney del río y si te hubiese vuelto a decir que tampoco era él, Tú me habrías traído finalmente a mi marido y cuando te hubiese respondido que ese si era mi esposo, me habrías enviado para mi casa con los tres hombres. Más yo soy humilde pero bien criada por mis padres en Tú fe de principios morales y no podría cometer ¡¡¡POLIGAMIA!!! Fue por eso que respondí al mostrarme Tú al primero de ellos”. Con tal explicación, el Señor Dios encontró a la mujer como justa y veraz, por lo que abandonó su divina cólera y la perdonó.
Moraleja: Las mujeres tienen tan buenos argumentos para todo ¡¡¡Que hasta Dios les cree!!!.

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