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El interregno

Excuso decirles que la lectura está por demás interesante
Foto: Agencias

Publicado Hace 21 horas el 16 de Marzo de 2019

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Ahora me encuentro leyendo una novela que trata sobre los tiempos del interregno entre la caída del Imperio Romano y la formación de los reinos en que devino la otrora Hispania y terminara por la mano firme y visión de Estado de Isabel la Católica en lo que ahora se conoce como España. Excuso decirles que la lectura está por demás interesante. Pero, hasta en lugar de estar narrando tiempos pretéritos del casi inicio del Medioevo oscurantista en Europa, pareciera una narrativa de los que sucede en el presente en el mundo entero, en donde pareciera no haber orden, ni Estado de Derecho y mucho menos la voluntad política por hacer de nuestro mundo algo buenamente tangible para la mayoría de sus habitantes.

¡SE HA DESATADO LA RELAJACIÓN DE LAS COSTUMBRES, LA INQUINA Y LA VIOLENCIA!

Pero en fin… lo único que se me ocurre también es acordarme de los decires de Marco Tulio Cicerón en su primera Catilinaria. Discurso en contra de Lucio Sergio Catilina que lo había intentado asesinar con tal de precipitar la caída de la república, allá por el año 60 antes de nuestra era, en donde el lúcido jurisconsulto, pero pésimo político, hace uso de la locución latina: “O tempora, o mores”, que se puede traducir como ¡Oh tiempos, oh costumbres!

NO OBSTANTE SE DIO AL POCO TIEMPO, Y PARA BIEN, UN GRAN CAMBIO POLÍTICO

Y, pareciera que cuando se precipitan los cambios, cualesquiera que ellos sean, buenos o malos ¡Se dan, porque se dan! Pues no obstante Cicerón logró la anulación de la influencia negativa de Catilina en la destrucción de la República, ya no logró hacer nada en contra de Octavio Augusto, el primer emperador romano, sobrino y sucesor de Julio César, quien finalmente logró imponer el Imperio en la Roma antigua y en los ajustes que se vinieron a consecuencia de la desaparición de la República, uno de los que fueron asesinados es Marco Tulio Cicerón, gloria de la oratoria republicana, destacado y reconocido jurisconsulto, incluso por la Historia Universal, pero, quien fuera también reconocido como un pésimo político.

Que al parecer, su sobrevivencia se debió a que tuvo buena amistad con Julio César, pero, el joven Octavio fue otra cosa, sobre todo, en función a la sabia consejera que tenía, su talentosa esposa Livia.

SALVO ÁNGELA MERKEL, TODO LO DEMÁS ES MEDIOCRIDAD Y VILLAMELONES EN EL SIGLO XXI

La única diferencia entre lo que ahora les cuento y nuestro tremendo presente, es que Augusto diera al mundo de aquel entonces tiempos de paz, progreso, florecimiento y enorme gloria, cuando en cambio, nuestro presente presagia un futuro bastante incierto, en donde se pudiera ven una tremenda oscuridad de acuerdo a como van las cosas. Pues no pareciera haber en todo el contexto mundial liderazgo alguno, como en su momento se llegara a ver en el siempre cambiante siglo XX ¿En dónde hay un Winston Churchill, un Mahatma Gandhi, un John F. Kennedy, un Juan XXIII, una Golda Meir, una Gabriela Mistral, incluso un Franklin D. Roosevelt? En México ¡Tantos pensadores de enorme calidad, como Vasconcelos, Octavio Paz, Jaime Torres Bodett!, por citar algunos de toda aquella pléyade que tanto brillo dieran a nuestra nación en el siglo anterior. Agrego a un Renato Leduc.

Creo este inicio del siglo XXI está sobrado de Franciscos Franco, Benitos Mussolini, Stalins, etc. Pero además, estos últimos en versión grisura y mediocridad profunda.

PARA CEREZA EN EL HELADO, AHÍ LES VOY CON UNO DE DANTE, PERO ALIGHIERI

Pero en fin, finalizo la “calumnia” de hoy citando a Dante Alighieri, cuando dice: “No hay mayor dolor que recordar la felicidad en tiempos de miseria”. Y le agregaría: VIOLENCIA, VULGARIDAD, INSUSTANCIALIDAD ¡ADOCENAMIENTO!

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