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UE vs. EEUU, la guerra comercial que nadie quiere

La rivalidad China-EEUU era predecible.
Foto: Agencias

Publicado 12 febrero 2019 el 12 de Febrero de 2019

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El conflicto comercial entre Estados Unidos y China era predecible, pues sus ideologías están en los extremos y aunque se habla de un posible arreglo, muchos opinan que es improbable que Donald Trump y Xi Jinping se reúnan antes de que caduque la tregua comercial, el próximo 1 de marzo. Eso provocó una oleada de ventas en la renta variable europea y estadounidense.

El problema comercial entre China y EEUU ya lleva un año y los inversores se preparan para una posible segunda ronda en la guerra comercial, pero ahora con un contrincante distinto para Estados Unidos: la Unión Europea. Las tensiones entre estas dos potencias no son nuevas. En junio de 2018, Trump dio un primer aviso al Viejo Continente, al anunciar aranceles a la importación de acero y aluminio europeo, una medida que suspendió el gigante americano pocos meses después, en octubre.

La negociación no ha hecho más que empezar y las tensiones comerciales empezarán una vez se llegue a un acuerdo con China y Estados Unidos se enfoque en cambiar sus siguientes déficits comerciales más grandes. El que tiene con la Unión Europea es el segundo más abultado y, además, la UE tiene aranceles más elevados que los de Estados Unidos. El conflicto podría comenzar pronto, ya que el 17 de febrero concluye la investigación del Departamento Comercial estadounidense, que arrancó en mayo de 2018, y podría determinar que las importaciones de vehículos y componentes son una amenaza para la seguridad nacional del país. La decisión se tomará en los 90 días posteriores al fin de la investigación. Claramente, si se concluye que son una amenaza para la seguridad nacional, la retórica estadounidense sobre el comercio se hará más agresiva.

A diferencia de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, las economías avanzadas y los emergentes de la región CEMEA [Europa Central, Oriente Medio y África] están más expuestos a tensiones entre Europa y Estados Unidos, ya sea a través de efectos directos sobre el comercio, por las cadenas de suministro, o por la exposición de las empresas de esta región a ambos mercados.

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