Zumby Pixel

En la opinión de… Carlos Robles

Si tú pediste el encuentro es todavía más trascendente dejar en claro qué quieres y cómo poder conseguirlo.
Foto: Agencias

Publicado Hace 12 días el 10 de Febrero de 2019

por

Las citas

No tengo duda que alguna vez en tu vida has tenido al menos una cita, ya sea de trabajo, de amigos, de enamorados o de trámites administrativos. Bien sabes que son inevitables, pero hoy quiero que abordemos el objeto de esas citas y su impacto en la toma de decisiones.
¿Para qué sirven las citas? La respuesta pareciera obvia, pero al concluir esta lectura ampliarás tu panorama, ya verás.
Los encuentros pactados sirven para mucho diría yo, desde conocer aspectos personales como puntualidad, gustos e intereses, hasta profesionales como tips de negocios, estrategias o crear un roster profesional de relaciones públicas.
Vayamos por partes para entender con claridad. Una cita se entiende como un señalamiento, asignación de día, hora y lugar para que dos más personas puedan verse y hablar.
Todas esas reuniones tienen –o deberían tener– un objetivo. Lo más importante es definirlo y cumplirlo, no importa si tú pediste la cita o te la pidieron.
Si tú pediste el encuentro es todavía más trascendente dejar en claro qué quieres y cómo poder conseguirlo. Si nos pidieron la cita hay que entender por qué le es importante a la otra persona vernos.
Teniendo claro lo anterior lo demás se va dando de forma natural. Si no entendemos el objetivo del encuentro vamos a perder el tiempo y con seguridad no saldrá absolutamente nada positivo.
En el caso de las reuniones con objeto amoroso, los protagonistas casi siempre son parejas que están interesadas en demostrarse cariño entre sí, reconciliaciones o desenlaces permanentes. Depende de los sentimientos, gustos y preferencias de cada quien para sacarle jugo a esa cita así como de los esfuerzos de la pareja por agradarse y enamorarse. Hasta ahí.
De las citas para trámites administrativos prácticamente no hay nada que decir: son obligatorias.
Las citas de negocios son sin duda las más complicadas ya que hay “n” cantidad de factores que afectan o benefician el resultado del encuentro. El clima puede hacer que la cita se cancele por ejemplo, una tercera persona puede intervenir en el resultado; el parentesco, la enemistad, los celos o por otro lado el cariño, la gratitud y la reciprocidad pueden alterar el desenlace.
Lo único que pretendo hoy con esta reflexión es tener claro a qué vas a una cita: a escuchar y a que te escuchen. ¿Qué resultará finalmente tras la cita? No lo sé y tú tampoco, pero deja siempre en claro desde el principio a tu interlocutor por qué están reunidos, así todo será más fácil.
¿Qué tal, coincides conmigo?

Facebook: CarlosRobles
Twitter: @carlosroblesmx

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.