En la opinión de… Buenos días!

LA SIEMPRE ANHELADA VIDA DE CASADO
Un reciente estudio de la universidad de Harvard afirma que la vida de casado es una de las 4 mejores, siendo superada solamente por la vida de soltero, viudo y muerto.
ENTRE TEHUANAS
Venía una tehuana por la banqueta, cuando en eso, saliendo de la tienda de la esquina, la ve venir una amiga, también tehuana, pero ésta nota que la amiga viene tocándose repetidamente la cabeza, los senos y luego la entrepierna. Se encuentran, se saludan y entonces la segunda tehuana le pregunta a la primera: “¡Comadrota! ¿Qué andas haciendo?”. Ésta contesta: “¡Pues vengo a la tienda, tonta!”. La primera repregunta: “¿Y por qué vienes haciendo tanto tocamiento?”. La otra responde: “Para no olvidarme de mi mandado”. “¿Pues qué te encargaron?”, repregunta. Respondiendo la primera: “Me toco acá arriba porque debo comprar una cabeza de ajo, aquí en medio para no olvidar los dos litros de leche y acá abajo porque también me encargaron un estropajo”.
HUYENDO DEL MOTOCICLISTA
Finalmente un motociclista de tránsito da alcance a un automovilista que a toda velocidad trataba de huir. Ambos vehículos se detienen y cuando llega el tránsito con el conductor del automóvil lo saluda y le pregunta: “¿Por qué venía a tan alta velocidad y por qué no se detenía ante mis señales?”. Entonces el chofer del automóvil rompe en amargo llanto y entre sollozos le dice al agente de tránsito: “Es que hace como un mes mi esposa se escapó con un tránsito”. Y el motociclista repregunta: “Bueno, vamos a ver, ¿y eso que tiene que ver con su alta velocidad y que no se detenga a solicitud de un representante de la autoridad vial?”. El conductor del coche, ante la pregunta, arrecia en su sentido llorar. Y entre sollozos le dice: “¿No ve la razón tan grande para actuar así?”. El agente replica: “No, explíquese, y más vale que sea una razón igual de grande para no remitirlo detenido a la delegación”. El sollozante dice: “Pues cuando lo vi a usted por el espejo retrovisor persiguiéndome a tanta velocidad, me dije, ese debe ser el agente de tránsito que me la viene a devolver…”.
EL RELOJ
Fui al Oxxo y me despachó un señor sin una mano. Me llamó la atención que traía el reloj en el brazo donde le faltaba la mano y le pregunté: ¿Por qué mejor no se lo pone en el otro brazo?”. Y me respondió con gran disgusto: “¿Y cómo me lo abrocho, pendejo?” Ahí fue cuando comprendí que debo dejar de hacer preguntas “andejas”…
EL CATRE Y MIS TÍOS
Estaba una pareja de viejitos, tíos míos, acostados en un catre, muy a gusto ambos, a punto ya de dormir. La tía rezaba: “Señor San José, ven y duerme con nosotros, San Judas Tadeo, duerme con nosotros, Virgen María, ven y duerme también con nosotros… y en eso ¡TRAAAAZZZ!, se rompe el catre y se vienen abajo mis tíos. Y el tío le dice entonces muy enojado a mi tía: “¡¡¡Ándale vieja “endeja”!!! ¡¡¡Sigue subiendo más gente al catre!!!”.

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