En la carrera de la vida cumplimos una vuelta más a la pista que tuvo una distancia de 365 días en los cuales muchas veces no fue posible cumplir todo lo que nos propusimos y contamos con un año que se estrena como el inicio de un nuevo ciclo, el destino nos da una nueva oportunidad con el banderazo de salida e iniciamos con renovados bríos junto a nuestros mejores propósitos.
Dejamos atrás el año que a pesar de haberlo abandonado hace muy poco tiempo ya lo sentimos lejano, ahora sólo existe en los recuerdos, los nacimientos, las alegrías, las partidas y duelos, dejando en el camino varias cosas más. Pero es el momento de cargar los propósitos no cumplidos del año anterior. La gran mayoría fallamos y nos quedamos en el intento, a veces nos esforzamos por cumplir los primeros días, semanas o meses sin lograr la tan anhelada meta.
Uno de los propósitos más comunes es el de bajar de peso, en un país donde ocupamos el nada honroso primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo puesto en el caso de los adultos, solo atrás de los Estados Unidos, abandonar la gordura se vuelve prioritario un problema que arrastra otros más graves como la hipertensión arterial, los infartos, la diabetes sin dejar de lado los de carácter estético que a muchos preocupa. De ahí que los nuncios de aparatos en donde con una rutina constante se nos dice que será la solución a nuestra obesidad, un buen propósito en ese sentido sería el ir con un nutriólogo para tener una dieta equilibrada dependiendo de nuestras características físicas complementada con un programa de ejercicios dependiendo de la edad.
Llevar una dieta saludable es un gran propósito a cumplir, comer sano, agregar vegetales, eliminar bebidas carbonatadas, alimentos muy procesados y la “comida” chatarra.
Otro de nuestros propósitos es (para los que pueden hacerlo) el ahorro, pero por desgracia el grueso de la población vive prácticamente al día, y en lugar de ahorrar quisieran contar con otro poco de dinero cada fin de quincena, es un buen propósito. Elimine de gastos innecesarios, con lo que ahorre puede ser un beneficio real.
La parte más importante para reestablecer el tejido social y saber más de nuestro núcleo familiar es pasar un mayor periodo de tiempo con ellos, conocer sus problemas y tratar de resolverlos juntos, apoyar sus esfuerzos y compartir sus alegrías y logros. Compartir la vida con los seres queridos es una de las cosas hermosas de la vida y no cuestan.
Leer más que el año anterior, es vergonzoso saber que un reciente estudio de la UNESCO realizado a 108 países, el nuestro ocupa el penúltimo lugar en el habito de lectura. El problema es que los padres no leen, no lo consideran necesario por lo mismo no lo promueven con sus hijos, se están perdiendo de activar los procesos cognitivos de la mente.
Me quedo corto con los propósitos del año que inicia, les dejo la recomendación de una lectura para iniciar el año. El blues de Beale Street de James Baldwin, apareció por primera vez en 1974, hoy con una nueva edición resurge una historia tan vigente que vale la pena acercarse a su lectura.
[email protected]

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.