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El humor

Hoy vamos a detonar el debate nuevamente
El humor

Publicado Hace 8 días el 12 de Enero de 2019

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La toma de decisiones se ve afectada o beneficiada por muchísimos factores que a lo largo de diversas reflexiones hemos venido ya comentando. Hoy vamos a detonar el debate nuevamente y analizaremos cómo el humor influye en tomar una buena o mala decisión. Éste artículo te va a gustar.

El humor se puede entender como aquella disposición en la que alguien se halla para hacer algo; también se refiere al estado afectivo que se mantiene por un tiempo o; se pudiera definir como el genio, índole o condición que se externa de manera manifiesta en el exterior.

Si estamos de buen humor tomamos cierto tipo de decisiones, si estamos de mal humor tomamos otro tipo de determinaciones. Real y sabes que tengo razón.

De primera instancia se podría afirmar que somos vulnerables al estado de ánimo en el nos encontramos y eso determina nuestro comportamiento.

¿Me vas siguiendo?

La pregunta concreta es: ¿qué nos pone de buen o mal humor y con ello el tipo de resultados o sucesos que habrá en nuestras vidas? Para esta pregunta hay millones de respuestas, así que desde ahí podemos darnos cuenta que no deberíamos basar nuestras elecciones en base al estado de ánimo.

El humor en el que nos hallamos no puede ni debe ser el factor definitivo para tomar tal o cual sentido, con seguridad influirá pero hipotéticamente debería hacerlo de manera parcial más no total. Esto último resulta peligroso y en breve explicaré el por qué.

El buen humor lo puede provocar una visita agradable inesperada, una buena charla, una noticia positiva, un resultado deseado o cualquier otra cosa. Tomar decisiones justo al sentirnos felices puede ser bueno, o no.

Podríamos pasar de bonachones a condescendientes a flexibles a laxos y después a irresponsables. Preocupante sin duda.

En el lado opuesto si estamos de malas derivado del caos, el tráfico, el desorden, el calor o cualquier otra cosa podríamos resultar siendo tomadores de decisiones tajantes, agresivos, inflexibles, insensatos, despectivos o irresponsables. Igual de preocupante.

Si alguien perteneciente a nuestro círculo (laboral o familiar por ejemplo) toma una determinación que nos afecta y esta fue hecha cuando el tomador de decisiones estaba de buenas seguramente nos beneficia. Si fue en mal momento es altamente probable que ello nos perjudique.

En lo personal trato de ser más frío que eso. Pienso, analizo y ejecuto de acuerdo a las circunstancias, el momento, experiencias anteriores, sugerencias de amigos cercanos, libros valiosos que he estudiado, etc. Es decir, procuro que el humor no me afecte, al menos para decisiones de mi vida profesional pero con sinceridad es muy difícil aislar una cosa de la otra.

Mi reflexión hoy para ti es esta: identifica lo que te pone de buenas y malas, cuando lo tengas claro haz un ejercicio interior para saber qué tanto estás dispuesto a ganar o a perder al momento de tomar decisiones cuando te encuentras bajo el influjo de esos sentimientos. Solo así pondremos los pies en la tierra y tomaremos determinaciones más objetivas.

¿Qué tal, coincides conmigo?

Facebook: CarlosRobles
Twitter: @carlosroblesmx

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.