El Amanecer de un nuevo año

Es realmente sorprendente ver cómo los seres humanos nos vamos apegando a toda una gama de creencias y tradiciones, que van arraigando en nuestras costumbres. Ahora está la “tradición”, que realmente no recuerdo cuando comenzó, pero ¡Comenzó!, la de ir a “recibir”, unos el año, otros las vibras del sol del día primero de enero y otros a llenarse de energía “nueva”. En fin, excusas sobran, pero, cada año la gente acude en mayor número al bulevar Ávila Camacho a esperar la salida del sol. Que, excuso decir, no siempre tienen suerte los asistentes a esta ceremonia pagana, pues, sobre todo, por la temporada, los días amanecen brumosos y el sol viene a aparecerse en toda su majestuosa brillantez ya avanzada la mañana. Pero, hay que ver cuando el día primero de enero amanece despejado y comienza la aurora y cuando aparece sobre el horizonte allende el mar el astro rey, la gritería que se arma en el bule.

ESO TENDRÁ APENAS UNOS 30 AÑOS DE INICIO

No recuerdo en mi niñez o adolescencia que algo así hubiese tenido lugar en mi terruño querido, pero, creo de unos 30 años a la fecha esta costumbre se fue generando hasta llegar a los tumultos actuales.

TODO UN SUCESO SOCIOLÓGICO

Tengo que decir siempre me había parecido un tanto extraño y todo un acontecer sociológico, porque no obstante estar reunidos un sin número de personas ¡Todos en calidad de bacantes, festejando a Cronos, gritando, bailando, cantando, etc.! Y no había enfrentamiento alguno, ni pendencias y mucho menos ajuste de cuentas violentos. Además, con el agravante no solo del gran número de festejantes, sino que la mayoría están bajo ya entrados en alcoholes y además seguir “degustándolos”, y hay presencia de los integrantes de todas las clases sociales y sin que aflore resentimiento alguno de entre ellos ¡Todo tersura!

¡SE DESATARON LAS PASIONES!

Pero, todo lo bueno acaba, y este último día primero de enero, hubo una trifulca al más puro estilo del aquel épico, cuanto violento “Rosario de Amozoc”, afortunadamente no hubo decesos que lamentar, pero hubo hasta video, donde se atestigua los protagonistas se dieron con todo, incluso se ve a una señora zapatilla en mano estar controlando a otra del bando contrario. Estuvo de rompe y rasga ¡La pura fresada!.

Lo bueno que no pasó a mayores, salvo los muy buenos guamazos que se propinaron. Pero, esto nos lleva a pensar ¿Y qué necesidad de ir a recibir “los primeros rayos del sol”? Cuando que el sol tiene ¡Millones de años alumbrando a nuestro sistema solar! Y lo mismo dan los rayos de hoy que de mañana, salvo que en el astro rey se produzca alguna tormenta y entonces lo mejor es estar guarecido que expuesto a la “lluvia” radiactiva lanzada por tal suceso solar.

A VER QUE DÍA NO SE LES OCURRE UNA GUERRA FLORIDA

A este paso y con la cuestión esta de acudir a las pirámides prehispánicas del día 21 de marzo, con motivo del equinoccio de primavera, y a como están las cosas, no vaya a ser que alguna palomilla se le ocurra llevar a algún enemigo para sacrificarlo arriba de la pirámide y sacarle el corazón en “ofrenda”, para luego arrojar el fiambre desde lo alto por la escalinata y luego entre toda la asistencia se papen el cuerpo del infeliz ofrecido a los dioses.

¡Ay Dios mío! Ahí la llevamos, no cabe duda. Por lo pronto, vamos esperar hasta el 2020 para ver que otra innovación nos trae la tradición de la recepción de los rayos solares.

http://losbuenosdias.blogspot.com

correo: [email protected]

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.