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Tren aéreo Chino para países en desarrollo

Se vale asociar ideas para proyectos locales (como el Tren Maya)
Tren aéreo Chino

Publicado Hace 8 días el 12 de Enero de 2019

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Ahora que nuestro país se está transformando, no está de más pensar en proyectos como el tren “volador” chino que quiere revolucionar los países en desarrollo (como se dijo tanto tiempo del nuestro). Se trata del SkyRail de BYD, un sistema de movilidad sin conductor, eléctrico, económico y sencillo de construir. Es tan exitoso que Filipinas, Camboya, Egipto y Marruecos ya han firmado acuerdos para implantarlos en algunas ciudades.

Es una solución novedosa al problema de las grandes ciudades en vías de desarrollo que se caracterizan por su caos circulatorio, donde las infraestructuras viarias crecen a un ritmo inferior al de la compra de vehículos, lo cual se traduce en atascos interminables, contaminación y ruido. Si consideramos que el 90% de los desplazamientos en el mundo se realizan en automóviles privados, encontrar una solución no es sencillo, porque la construcción de carreteras y líneas de transporte subterráneo resultan costosas y llevan tiempo, pues el suelo tiene dueños diferentes que se oponen a ceder su propiedad.

BYD es líder en la fabricación de vehículos eléctricos, con sede en Shenzhen, tiene a Warren Buffett entre sus inversores, y ha diseñado este sistema de monorraíl elevado que parece un tren de aspecto futurista, pero su principal atractivo está en que su construcción cuesta la quinta parte de una línea de metro y se concluye en una tercera parte del tiempo. Además, el SkyRail es completamente autónomo (nivel 4: no requiere la atención del conductor y funciona en entornos controlados), siempre que la infraestructura por la que se mueve cuente con sistemas de comunicación e-LTE y preparada para trabajar en el entorno 5G que llegará a finales de 2019.

El monorraíl cuenta con tres vagones capaces de transportar a 200 personas cada uno. Debido al uso de ruedas de caucho que abrazan el raíl de forma horizontal, es muy silencioso y de gran fluidez en curvas muy pronunciadas. Además, los pasajeros disfrutan de las vistas que ofrece el viaje, el consumo de energía es mínimo y el nivel de seguridad es superior a los del ferrocarril convencional, pues no hay riesgo de colisión.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.