Islas artificiales en Hong Kong

Ante la escasez de suelo edificable y con el mercado inmobiliario más caro del mundo, el gobierno chino planea construir cuatro islas artificiales cuyo tamaño equivaldrá a una quinta parte de Manhattan y que podrán albergar a más de un millón de ciudadanos. Justifica la decisión el éxito de otros desarrollos, como Palm Jumeirah, un archipiélago con forma de palmera ubicado en Dubai con enormes edificios de lujo; Forest City, en Malasia que aloja a 700.000 personas; y la isla Jurong, en Singapur, que alberga instalaciones químicas y energéticas.

Sin embargo, el proyecto enfrenta algunas dificultades, como su elevado coste, estimado en 500.000 millones dólares de Hong Kong (56.000 millones de euros), que podrían duplicarse, y una serie de desafíos técnicos y políticos, así como afectaciones al medio ambiente. Pero sus impulsores hablan de crear novedosas ciudades inteligentes y bajas en emisiones, mediante la energía renovable, el transporte no contaminante y un mayor ratio de ecologización.

El problema mayor es el carácter impredecible de los fenómenos climáticos, como destaca el informe Evaluación Nacional del Clima del pasado mes de noviembre, que pone en duda si el potencial de las energías eficientes será suficiente para compensar el daño ya causado al medio ambiente. Además, tendría que considerarse el potencial daño que se produciría en la cadena alimentaria marina si los microorganismos y otros peces son desplazados como consecuencia de ganar terreno al mar.

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