Francia, la pionera de los cambios en la era contemporánea

Un muy grato amigo de toda la vida me envió por la mañana una serie de fotos y videos bastante bruscos, de los sucesos recientes en Francia, principalmente en la capital, la siempre bella París. Esto deja incuestionablemente demostrado que la cosa anda de la pura cachetada en el mundo entero. Pues Francia, que es uno de los países industrializados y ricos del país ¡Anda en estas! ¿Imaginemos entonces a los pobres mortales como los países tercermundistas, como el nuestro? Todo eso se desencadeno con la amenaza del Presidente Macron de subir prácticamente todo, comenzando por la gasolina a partir del año entrante. Pero, los franceses de clase media para abajo no lo aceptaron y se volcaron en las calles de las principales ciudades del país a realizar todo tipo de vandalismo. Esto, claro, no está bien ¿Pero qué alternativa hay cuando un gobierno se muestra cerrado a toda negociación?, esa, la protesta violenta.
Y miren que en Francia las prestaciones sociales están mil veces mejor que, por ejemplo, en nuestro país. Sobre todo el llamado salario mínimo, que en respuesta a tanto vandalismo el Presidente Macrón, lejos de dejarlo igual, lo incrementó y dejó sin efecto los incrementos en los hidrocarburos.

Y conste, que desde la Revolución Francesa (14 de julio de 1789, con la toma de la Bastilla), la patria de Víctor Hugo siempre ha sido por excelencia, la impulsora de los cambios sociales. Pues tenemos como ejemplo los movimientos estudiantiles que irrumpen en el mundo occidental en 1968, también tuvo sus inicios en París. Por lo que ahora, la protesta de los llamados “chalecos amarillos”, no me queda la menor duda de que serán muestra de protestas por los aumentos tan exagerados en el costo de la vida en el mundo entero.

LA MISERIA, EN TODO SENTIDO ¡CUNDE! Y EN FORMA GLOBAL
Por eso, es que es importante el llevar a cabo cambios en el mundo, pero, tendientes a disminuir la pobreza, no en incrementarla, haciendo cada día más hendida la diferencia entre los que tienen mucho más allá de lo superfluo y aquellos que ya no tienen nada que perder. Pues, tal actitud tan retardataria y cerrada, solo lleva al conflicto y a poner en peligro la seguridad de todo el conglomerado, incluidos aquellos detentadores de las inconmensurables fortunas, que son las que en lugar de ayudar efectivamente al desarrollo de las naciones, se utilizan para medios de control de masas. Pero, como que ya se exageró bastante en aquellos controladores, pues la otrora pobreza se ha convertido en auténtica miseria y ahora son incontables ya las personas que pasan todo tipo de penurias para salir adelante en el vano intento por tener una vida de un nivel cuando menos acorde.

¡ORALE! A ESOS QUE SE DICEN “PÍOS” Y SEGUIDORES DE JESÚS
Y la cosa está tan canija, que el Papa Paco en el “Evangelii Gaudium” (La Alegría del Evangelio), dice, entre otras muchas y demoledoras frases (ahí les hablan a los persignados segregacionistas, elitistas y fifís de oropel) que: “La alegría de vivir frecuentemente se apaga, la falta de respeto y la violencia crecen, la inequidad es cada vez más patente. Hay que luchar para vivir y… para vivir con poca dignidad”.
“No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano de calles y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. ESO ES

EXCLUSIÓN”.
“No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre, ESO ES INEQUIDAD”.
“Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del “descarte” que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son “explotados” sino desechos, “sobrantes”.

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