El origen de tal palabra que tanto escosor causó a los conservadores

Sin duda alguna son pocas las personas que saben el origen del calificativo con el que AMLO definió a toda esa canalla gárrula y gatoparda que ha enderezado esa campaña de odio y distención en la nación, con la única intención de no dejar ir toda una gama de privilegios inmerecidamente recibidos en una república, en donde además, por las terribles condiciones económicas en las que se encuentra más de la mitad de los 120 millones de mexicanos que somos ¡No es posible que tengan esa vida de príncipes renacentistas en medio de tanta pobreza! Por lo tanto, no puede ser eso.

HE AQUÍ LA INFLUENCIA VIGENTE DE LAS INSTITUCIONES DE LA ANTIGUA ROMA

Retomando el tema, miren la palabra en cuestión viene de “Fasces”, palabra que viene del latín “fascis” (haz o manojo), que recibían tal nombre la unión de treinta varas, atadas de manera ritual con una cinta de cuero rojo formando un cilindro que sujeta un hacha común, que simbólicamente portaban en las procesiones oficiales los lictores de la antigua Roma (funcionarios públicos que durante el periodo republicano se encargaban de escoltar a los magistrados, marchando delante de ellos) que simbolizaban la autoridad con la que se podían incluso imponer, ya bien las varas para castigar a los infractores o en su momento el hacha para mayor punibilidad, ergo: ejecutar.

AQUÍ VIENE LA CONNOTACIÓN DE GOLPISTAS

Pero, durante el auge de Benito Mussolini en la Italia de principios del siglo XX, éste adoptó tales signos y símbolos para identidad del movimiento golpista con el que se hizo del poder total en el país. Y la cosa se puso todavía peor cuando se hace una con Hitler y peor aun cuando se crea el Eje Berlín-Roma-Tokio. Cuyo final es del dominio público.

¡BUENÍSIMA LA “INOCENTADA”!, HASTA CREÍ SE NOS PONCHABA

De ahí que ahora fascista se le catalogue a personas públicas golpistas, con añoranza de un poder personalista y CONSERVADOR, o sea, que no haya cambios en el estatus quo, o sea, en las costumbres radicales en favor a grupos o clase social en detrimento de los derechos de la mayoría. Lo más elocuente fue la respuesta de AMLO a los periodistas cuando preguntaron sobre el calificativo y dijo él (que incluía el de mezquino) se había equivocado, pues debió decir ¡Canallas! Lo cual estuvo muy bien.

PARA QUE TANTO BRINCO, ESTANDO EL PISO TAN PAREJO

He estado viendo las conferencias de prensa de AMLO y se me hacen todo un baño de pueblo, además, con el manejo de un idioma dedicado a las masas, o sea, que la mayoría entienda. No se apela a un leguaje rebuscado, repetitivo y casi críptico. De lo cual ya urgía el pueblo de México, pues parecía lo expresado por los Presidentes era dirigido a auténticos iniciados.

Lo cual era terrible. Que, dicho sea de paso, ni Fox, ni Calderón y mucho menos Peña Nieto eran elocuentes, peor aún, no sabían ni leer siquiera. En cambio AMLO, en la conferencia de ayer, al estar hablando del robo del combustible, dijo: “Gasolinera o gasolinería”. Que de acuerdo con la Academia Mexicana de la lengua, son aceptados los dos términos, pues gasolinería ya es de uso común. Pero, lo más relajante fue escuchar a AMLO en la segunda vez que utilizó ambos términos, decirles a los periodistas que ellos, que sabían mucho del leguaje, vieran cual era la forma correcta de los dos vocablos. Eso se llama: cercanía con el pueblo.

NADIE TIENE DERECHO A LO SUPERFLUO MIENTRAS ALGUIEN CAREZCA DE LO ESTRICTO

Y, no olvidemos que en el caso muy particular de AMLO, lo respalda el voto incondicional de más de 30 millones de mexicanos, que incluye de todos los estratos populares, hasta de los universitarios, que ya estaban hartos también de tanta parafernalia, poca acción y una marcada distancia entre los sectores sociales mayoritariamente olvidados y carentes de todo y de aquellos que poseen más allá de lo superfluo.

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