Buenos días…

MIS MEJORES DESEOS PARA EL 2019
Recibí unos buenos deseos a través de un corto de una pamplonada, donde se ve a un joven atravesar esa vía del terror por donde vienen varios toros a todo lo que les dan sus patas, cuanto el enorme peso que trasladan con pavoroso par de cuernos al frente. Pues el joven en cuestión se ve tratándose de librar de un enorme toro, logrando evadir la embestida pegándose a un muro cual lapa, en eso se ve el segundo que se viene sobre él, logra echar para atrás un paso y el astado antes de embestir resbala. Cuando el joven, en décimas de segundo se repone, trata de salir corriendo, cuando viene sobre él otro toro, se echa al suelo y con esto el toro va a dar con toda su pesada anatomía al suelo. En eso, se ve cómo el toro logra incorporarse y viene en pos del muchachón, cuando otro toro viene a toda velocidad hacia el mancebo, pero, el mozo esquiva otra vez y el toro va y se da un encontronazo de pura cabeza con la del otro toro que venía en sentido contrario. El superviviente de todo este desorden de cuernos, patas y colas ve al mancebo correr hacia la barrera y va en pos de él, y cuando está por alcanzar el objetivo, el muchacho recibe una mano amiga de la cual se impulsa hacia arriba de la barrera, estrellándose el toro contra ésta. Finalmente el temario joven se ve ya a salvo detrás de las tablas. Pero, el corto de la película tiene un pie que dice: “Que el 2019 nos venga con la misma suerte que a este cabrón”.
¡VIENE CON GARRA!
Pues pesimismos aparte, así viene el 2019 para todos, por lo que con el más temerario optimismo del que pueda yo ser capaz, les reitero mi gran deseo de que así nos vaya en este año que comienza apenas termine el día lunes y de paso al martes primero de enero del 2019.
¡LOS QUE HEMOS REBASADO LOS SESENTA, YA LA HICIMOS!
Y, miren, tal y como nos dice siempre mi gran cuate el Dr. José Luis Beristain Silva, a mí a Juanito el Terrible (el otorrino Juan Romero Vera): “¡Después de los 60 años todo es ganancia!”. Por lo tanto, yo voy de súper gane, pues el 10 de febrero próximo llego a la estupenda edad de ¡65 años! Y les juro que no me la he pasado nada mal en este maravilloso milagro llamado vida. Por lo tanto, sin pretender se egoísta, puedo decir que ¡Yo ya la hice!: “Porque soy capitán triunfante de mi estrella y dueño de mi espíritu” (esto corresponde a los dos últimos renglones de la cuarteta final del poema “La noche quedó atrás” (William Ernest Henley), que aparece en la novela del mismo nombre, autoría de Jan Valtín.
COMO DIJERA MI ADMIRADA CARMEN SALINAS
Así que les reitero a todos ustedes mis amables lectores, mi deseo que les vaya lo mejor de lo mejor y si se puede mejorar todo ¡Pues mucho mejor! Y agradecerles el apoyo que me dan a través de leerme y de enviarme sus comentarios. Que todos son bienvenidos y recibidos. Aun los de índole maternal. Pues al fin y al cabo todos me dan para arriba. Como cuando en una ocasión fui con dos de mis hermanos el teatro Blanquita en el otrora D. F., siendo apenas un adolescente a ver a Carmen Salinas (tremenda esta señora), la cual fue recibida por el respetable por un nutrido aplauso, y cuando ella agradecía tal acción, se dejó escuchar la más tremenda trompetilla que puedan ustedes imaginar. El teatro quedó en silencio total y la tremebunda de la Carmen Salinas, como para salvar la situación, tomó de nuevo el micrófono y dijo: “Muchas gracias respetable público. No cabe duda, cuando la gente se emociona aplaude como puede y con lo que tiene”. Excuso decirles la estruendosa cuanto colectiva carcajada que se escuchó en todo el teatro.
FALTABA UNO DE LOS SEIS BOHEMIOS DE AQUELLA MESA DE CANTINA
¡Feliz AÑO NUEVO! Y como dijera Arturo, el bohemio puro, de noble corazón y gran cabeza: ¡SALUD!

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