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Algo amable

Nos vamos de golfería desde ayer mismo.
Foto: Archivo

Publicado 13 diciembre 2018 el 13 de Diciembre de 2018

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Ayer arrancó el puente más largo de México: El Lupe-Reyes. O sea, que nos vamos de golfería desde ayer mismo (varios negocios no trabajaron, cuando que el día de las “Lupitas”, no figura entre los días de asueto señalados por la Ley Federal del Trabajo.

GUSTOSO ME HABRÍA CONVERTIDO EN “NI NI”
Pero ¡Arriba la holganza! Creo nos lo hemos ganado ¿A poco no? Y si yo aún estuviese con mucha juventud, como ahora los llamados “Ni-nis”, les apuesto veinte a uno que ante al panorama económico que incuestionablemente enfrentan esos muchachos, sin duda alguna me iría también a la holganza ¿Para qué trabajar o esforzarse en un actividad que lejos de dar para vivir bien cuando menos a futuro, lo deja a uno desgastado y hasta con los bolsillos agujereados? ¡Nunca! Realmente no imaginé nunca llegar a ver a este tipo de jóvenes, que no tuvieran interés alguno por trabajar, ni estudiar, pero ¡Ni culparlos! Pues en el caso de ellos no se ve nada bien el horizonte de la vida por donde quiera uno mirarlo.

Y SI EL TRABAJO ES SALUD: ¡¡¡ARRIBA LA TUBERCULOSIS!!!
No obstante, regresando a este asunto Lupe-Reyes, también se trata de juerga, pero… ¡Juerga a nivel nacional! Pues apenas en reponiéndose de este día, el de las “Lupitas” (que habrán visto ustedes los millones de peregrinos, que no solo dejaron derrama económica, sino además toneladas de basura a recoger), viene casi en calidad de vuelta de hoja las posadas, que no sé ahora, pero, otrora, era de cajón irse de baile noche tras noche, hasta que el cuerpo aguantara y llegar hasta el día 24, el día de la cena familiar, con el ahora consabido intercambio de regalos con todo y pachanga de por medio. Entonces, en los días intermedios para llegar al día último, amén de todos los demás, el 28 se impone el festejo de los “Inocentes”, para preludio del 31 comenzar con el “Viejo”, para en la noche arrancar con la cena de Año Nuevo, por lo que de ahí, despertándose el primero de enero, se lanza uno a la calle a socializar con amigos y demás familiares y seguir repartiendo abrazos y brindando para efectos de amacizar bien la bienvenida del ¡Feliz año nuevo! Para, en calidad de pronto, irnos a los preparativos de la “Rosca de Reyes”, para el mero día seis, seguir tragando ¡Perdón! Compartiendo la rosca con los amigos, parientes y familiares, así como ir tomando el chocolatito. Para ya el día siete, comenzar a arreglar todo para arrancar la jornada laboral del 2019. No obstante, no perder de vista que el dos de febrero debe uno de estar listo para los tamales que les tocaron invitar  a aquellos “premiados” con “muñequito” en la pasada rosca.

¡Y QUE SIGA EL ENTIERRO! (CHISTE QUE LES REPETIRÉ EL DOMINGO)
En el inter del día dos de febrero (día de la Candelaria) y el Carnaval, deben ir intentando volver al peso corporal ideal, para estar bien para los días de playa en Semana Santa.
Y de ahí en fuera y en el inter, ¡Hasta no verte Dios mío! A la espera del siguiente Lupe-Reyes.

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