La tecnología culpable de los despidos de empleados gubernamentales

A quiénes hemos vivido de cerca la revolución de las nuevas tecnologías, no nos extrañan los despidos masivos que está realizando el gobierno federal en el Servicio de Administración Tributaria (SAT), pues desde hace muchos años las declaraciones fiscales y la gran mayoría de los trámites se realizan vía Internet y los pagos de impuestos se hacen con transferencias bancarias.

Por muchos años el SAT fue aculturando a los contribuyentes, hasta lograr que sean las computadoras las que hagan el trabajo que antes realizaban miles de empleados.

Igual ocurrió con los bancos, los empleados de ventanillas fueron sustituidos por cajeros automáticos, las telefonistas por las centrales digitales, los empleados de la CFE que “leían” los medidores por aparatos digitales, los obreros en las armadoras de autos por robots, etc. En el caso de los banqueros, es más cruel, pues hacen que los empleados enseñen a los cuentahabientes a hacer sus depósitos en las máquinas que los van a sustituir. Los trabajadores de la CFE se dieron cuenta y nos decían a los usuarios que no aceptáramos los nuevos medidores.

El trabajo en México tiene una gran dependencia de los vaivenes políticos y además, por la precariedad de los ingresos y la falta de oportunidades, hemos creado y aceptado figuras que no tendrían lugar en el mundo desarrollado. Aquí se inventaron las “madrinas” que hacen el trabajo sucio de los policías, los “coyotes” que ejercen un profesión sin título y arreglan cualquier asunto “por debajo del agua”, los “meritorios” que acompañan a sus papás en los juzgados y se encargan de sacar copias a los expedientes y los “propineros” de las gasolineras que no están en nómina, ni cotizan al IMSS. Son secretos a voces, por lo tanto pecados compartidos, porque ninguna autoridad hace nada para corregirlos.

Sin embargo, en el caso del SAT, creo que debería hacerse un programa especial para evitar estos traumáticos despidos. En materia hacendaria hay mucho que recaudar, principalmente de la economía informal, en que podría aprovecharse la experiencia del personal de una de las pocas dependencias gubernamentales que ha evolucionado a la par de las nuevas tecnologías, por lo que acostumbro recomendarla a mis alumnos universitarios para realizar su servicio social.

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