Mexicanos visitaban a Tonantzin en el Tepeyac antes de la aparición de la Virgen de Guadalupe

México.- Nueve días antes de la llegada del Solsticio de Invierno, es decir, cada 12 de diciembre, indígenas mexicanos acudían al cerro del Tepeyac para llevar ofrendas y venerar a Tonantzin Coatlicue. Dichas peregrinaciones se hacían antes de la aparición de la Virgen de Guadalupe hace 487 años.

Tonantzin es la madre tierra y las peregrinaciones que hacían los ancestros prehispánicos eran para agradecer las cosechas del año y pedir bendiciones para las siguientes. Todos los días era venerada pero sobre todo en este día

El abuelo jóven de la tradición totonaca-chichimeca, Isaías Cuauhcuícatl, que significa águila que canta explicó a Notimex que existen muchas similitudes entre la Virgen de Guadalupe y Tonantzin Coatlicue o Señora de las Faldas de Jade.

En la lengua náhuatl se utilizan diversas metáforas y las faldas de jade son una referencia a las cordilleras y a las montañas.

Explicó que de acuerdo con la mitología prehispánica, Tonantzin Coatlicue es la madre de Huitzilopochtli, deidad que representa la fuerza de voluntad y la guerra, y al igual que la Virgen de Guadalupe, quedó embarazada por vía divina.

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Así, Coyolxauhqui, la hija de la Tonantzin, junto 400 surianos, que eran sus hermanos, intentaron quitarle la vida a su madre al acusarla de deshonrar a su familia, pero justo antes de hacerlo nació Huitzilopochtli como un sol resplandeciente, decapitó a Coyolxauhqui e hizo escapar al resto de los allegados, abundó.

De esta manera, relató el especialista, Coyolxauihqui se vuelve la Luna y los 400 surianos las estrellas, mientras que Huitzilopochtli toma el lugar del Sol, una leyenda-relato cósmico con la que los ancestros prehispánicos se explicaban el nacimiento de estos cuerpos del Universo.

En cuanto a las similitudes de la Virgen de Guadalupe con Tonantzin, indicó que mediante una observación de la imagen católica, el manto color jade tiene estrellas, que sería representación de los 400 surianos.  A los pies de la Virgen de Guadalupe está la Luna, o sea la Coyolxauqui, mientras que el resplandor que la rodea podría ser la luz radiante de Huitzilopochtli, aunado a que en ambas historias, las dos deidades fueron perseguidas por llevar la vida de alguien especial en su vientre.

“Hay que discernir que la leyenda y la ciencia Anahuaka estaban íntimamente ligadas y lo que encontramos en esta leyenda es una forma de relatar que la noche anterior al solsticio de invierno es la más larga del año”, expuso.

Tonanztin Coatlicue (la Tierra) es perseguida por la noche o Coyolxauqui (Luna) y los 400 surianos (Estrellas) y al ser la noche más larga del año deriva en el nacimiento de Huitzilopochtli (Sol), que en el Solsticio de Invierno viene a vencer la noche y que poco a poco duraran igual que los días.

El Cerro del Tepeyac, ubicado al norte de lo que antes fuera la Gran Tenochtitlán, todavía es un observatorio astronómico natural, pues desde su cima cualquier persona puede ver las estrellas y apreciar los cambios de estación, pero en particular, regala a la gente el momento en que el Sol aparece detrás de los volcanes en el Solsticio
de Invierno.

Isaías Cuauhcuícatl, consideró que Juan Diego, a quien se le apareció la Virgen Morena, en realidad era un hombre de conocimiento que ayudó a preservar un legado ancestral por medio de una imagen católica.

Hoy los fieles católicos peregrinan en los mismos días en los que los ancestros prehispánicos veneraban a la Tonantzin Coatlicue, por lo que en cierta forma se mantienen vivas las raíces ancestrales mexicanas en los recorridos al Cerro del Tepeyac cada 12 de diciembre.

Con información de Notimex

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