Zumby Pixel

Las segundas oportunidades

Lo anterior no significa que en mi vida haya tomado solamente buenas decisiones y todo haya sido exitoso, no. Más bien he sido responsable de mis actos y de sus consecuencias.
Foto: Agencias

Publicado Hace 17 días el 25 de Noviembre de 2018

por

Este texto está escrito a sugerencia de mi alumno Roberto Castillo y te informo desde ahora que se va a poner bueno el debate, ya verás.
¿Para qué queremos una segunda oportunidad de algo o con alguien? ¿Por qué habríamos de dar segundas oportunidades? Así empezamos.
De inmediato pienso en las ocasiones que yo he pedido o tenido un segundo chance y me vienen muy pocos recuerdos. El más claro es aquél relacionado con algún disgusto entre mi esposa y yo; o alguna cosa de mi infancia en la que le pedí una nueva oportunidad a mis padres por haberme mal portado. Con sinceridad no recuerdo más.
Lo anterior no significa que en mi vida haya tomado solamente buenas decisiones y todo haya sido exitoso, no. Más bien he sido responsable de mis actos y de sus consecuencias.
Me pregunto a mí mismo: ¿para qué quiero una segunda oportunidad? y no encuentro eco en mi cabeza. Soy muy claro y si perdí la primera no creo que se dé una segunda. Pero suponiendo que se llegase a dar, habría ya un precedente negativo que afectaría el resultado deseable.
En vez de pensar en eso, trato de aprender y perfeccionar lo que no me salió tan bien y mejorarlo para un nuevo episodio de triunfo en mi vida.
Hay algo muy importante que debo atajar: no hay segundas oportunidades para causar una buena primera impresión. Aplica para un encuentro entre dos personas, un negocio, un restaurante novedoso, una película, un autor, etc. Haz memoria y confírmalo.
En algún artículo previo escribí acerca del perdón, el arrepentimiento y querer sentirnos mejor con nosotros mismos tratando de hacer sentir mejor a la parte afectada. Si lo anterior resulta cierto, ¿por qué entonces buscaríamos darle un nuevo chance a alguien que desaprovechó el primero? No lo sé. No logro entender del todo.
La respuesta al anterior cuestionamiento es muy personal y cada quien tendrá sus argumentos retóricos, filosóficos, religiosos, amorosos o inclusive morales.
Aquí mi respuesta: conmigo no hay segundas oportunidades, para nadie. No las doy porque a mi no me gusta que me las den. Si perdí, perdí y a lo que sigue.
Otorgar mi confianza es muy especial, no se la doy a cualquiera y en lo particular no acepto abolladuras, tachaduras, raspones o enmendaduras en ella. ¿Por qué? Porque cuando alguien me da una oportunidad a mi y/o su confianza soy muy cuidadoso, respetuoso y reservado. Espero a cambio lo mismo.
Para el caso de lugares o experiencias podría pensar en aspectos como desorganización, ajuste, visiones distintas a la mía o cualquier otro y, derivado de ello, otorgar un second chance. Hasta ahí. No hay, por ningún motivo, un tercer capítulo.
Ustedes qué dicen a las segundas oportunidades. Su opinión es la más importante sin duda.

Facebook: CarlosRobles
Twitter: @carlosroblesmx

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

- US -