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La Costumbre del Poder: Conquistar la voluntad popular

El camino es ancho: al pueblo bueno y sabio la marihuana medicinal y la mota recreativa, a los cuates los contratos. La regeneración nacional empezó con el pie izquierdo; me pregunto si querrán corregir

Publicado Hace 14 días el 25 de Noviembre de 2018

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Las rutas al poder nunca son rectas. Transforman a quienes las siguen y modifican las relaciones con los subordinados. Las reglas del juego quedan establecidas por el líder, el guía, y para él son inequívocas. Te alineas o te alineas. Lo que se revierte, AMLO se convertirá en rehén de la voluntad popular.

    

Consolidarse en la cúspide requiere de concesiones verticales y horizontales. Algunas son negociadas, otras son arrancadas, no de mala manera ni groseramente, ni siquiera como una exigencia, sino porque el terreno social donde se han de conceder es agreste o poco propicio, o porque a quien se beneficia de una u otra manera, es ya un factor de poder, o se requiere convertirlo en sustituto de uno o varios de los grupos de poder a los que se desplaza.

    

En un movimiento social sin sectores que articulen su organización, lo que ha de conquistarse para mostrar públicamente la fuerza del poder acumulado, es la voluntad popular, aglutinada en liderazgos locales y preterida hace más de 50 años en beneficio de los factores de poder real. .

    

Se esforzaron por articular una nueva organización del modelo político, desestructurado para abrir espacios de poder al neoliberalismo como modelo de desarrollo, pero la partidocracia se apoltronó en medio de su desbordada corrupción. En un esfuerzo por restablecer lo que fue conocido como el peculiar presidencialismo mexicano, ahora se empeñan en sustituir a los partidos por una heterogénea voluntad popular, sin cuadros ni directrices, a la buena de Dios y sólo sustentada en concesiones, lo que debilita al poder, porque conceder equivale a compartir, sobre todo en el punto en que se encuentran: reforma del Estado y transición, ya, o la restauración del viejo modelo político que nos colocó donde estamos.

    

En vista del resultado de la decisión de transferir el aeropuerto de la Ciudad de México a Santa Lucía -más la previsible anuencia a todo lo solicitado en la segunda consulta-, y de los costos económicos y sociales que repercutirán durante todo el sexenio que todavía no se inicia, se vislumbra el camino que han de seguir para continuar en la testarudez de ser un presidente como los de antes, con el poder casi omnímodo, pero de ninguna manera total. Sólo José Stalin y Adolfo Hitler llegaron a esos niveles durante el siglo XX. Papa Doc ni Tachito Somoza supieron igualarlos.

    

El camino es ancho: al pueblo bueno y sabio la marihuana medicinal y la mota recreativa, a los cuates los contratos. La regeneración nacional empezó con el pie izquierdo; me pregunto si querrán corregir.

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