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Sic Transit Gloria Mundi

La frase citada en el título dice: “Así pasa la gloria del mundo”.
Foto: Agencias

Publicado Hace 14 días el 28 de Noviembre de 2018

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La frase latina del título de esta “calumnia”, según los estudiosos, viene de la obra “Imitación de Cristo”, de Tomás Kempis (1380-1471), en donde aparece: “O quam cito transit gloria mundi” (Oh, cuán rápido pasa la gloria del mundo”). La citada en el título dice: “Así pasa la gloria del mundo”. Esta frase, también adaptada, se usó en las coronaciones de los papas, al parecer el último fue Juan Pablo I. Al ser transportado el pontífice en la silla gestatoria, en cierto momento de la procesión, un monje interrumpía el acto (eran tres las interrupciones) y con un poco de lino ardiendo, una vez consumido el religioso repetía: “Sancte Pater, sic transit gloria mundi” (Santo Padre, así pasa la gloria del mundo”), recordando al Papa que a pesar de la traición y la grandilocuencia de la ceremonia, no dejaba de ser un vil mortal.

HASTA ESTO LO COPIARON DEL IMPERIO ROMANO
Y, tal como se los he contado en varias ocasiones, como los ritos de las ceremonias cristianas y un ejemplo de ello son los de la Iglesia Católica, todos tienen su origen en los ceremoniales del imperio romano. Por lo que estas forma viene de aquel esclavo que por ley llevaba el general romano en su cuadriga, en el desfile triunfal, siendo la labor del esclavo irle susurrando, de vez en vez al general o al César en turno: “Recuerda que eres mortal”. Esto era para que tanta alabanza y halagos no lo marearan. Lo cual nunca sucedió, todos terminaron envanecidos y locos. La excepción, creo fue Vespasiano –sucesor de Nerón-, quien al ser venir de condición humilde (él y su hijo Tito –también emperador- fueron los que destruyeron Jerusalén en el 79 de la era cristiana). Como ya estaba instituida la costumbre de que al emperador, una vez muerto, se le introducía al culto romano como dios, al estar muriendo, dicen que irónico, dijo: “Creo me estoy convirtiendo en un dios”.

ENTRAMOS EN TEMA
Pues no quiero hacer una clase de historia, ni mucho menos, sino, que en estos días previos al próximo sábado primero de diciembre, cuando se llevan a cabo los cambios de titulares en el Poder Ejecutivo Federal y los mexicanos andamos participando en esta parafernalia en calidad de aquellos integrantes de los reinos, de que cuando moría un rey, se daba llevaba a cabo la fórmula  de que al momento del deceso, el predicador presente anunciaba, lacónico: “El rey ha muerto”, y por lo regular, junto al finado, invariablemente estaba el sucesor, la frase siguiente era: “¡Viva el rey!”. Y todos los presentes en la recámara del rey fallecido, besaban la mano del sucesor en señal de pleitesía. Este suceso se puede ver en la parte de la película “El discurso del rey”. Cuando muere el rey inglés, Jorge V (abuelo de la actual soberana inglesa, mi tía, Isabel II).

¡LO BUENO QUE NO SE HA MUERTO UN PRESIDENTE EN FUNCIONES!
Los mexicas nos aprestamos a la sucesión Presidencial y vemos, no obstante se supone somos una república, cómo el ceremonial se repite con exactitud, tal como lo fuera en el Imperio Romano, la Iglesia Católica y las monarquías al cambio de la dirigencia. Y no obstante y ¡Gracias a Dios!, el poder en México se ha transferido en los últimos cien años de un ex Presidente en funciones a otro electo –ninguno se murió-, el Presidente saliente (con excepciones como Ruiz Cortines y López Mateos y Díaz Ordaz), tratando de mostrar y demostrar hasta la extenuación “¡Lo bien que hizo todo!” en aras del “¡Bienestar del pueblo!”, pero, sabedores que su gloria ya pasó y ya nada podrán hacer por enmendar yerros (ahí tienen a Fox y Calderón, que pudiendo haber sido ¡Se negaron ser!, por haber perdido el tiempo metiendo la pata siempre, ahora se quieren erigir en ejemplos de “autoridad moral”, pero, son rechazados completamente por el pueblo, ergo, por carecer de toda calidad y ascendencia moral).

SI DE ALGO DEBEMOS TENER SEGURIDAD, ES DE LA IMPERMANENCIA
Pues en esto consiste el significado de: “Toda gloria es pasajera”. Por lo qué, quienes logran llegar al sitio de liderazgo al que siempre pretendieron alcanzar, deben actuar con mucha mesura y criterio de estadistas, rodeándose de un equipo de trabajo de gente preparada, leal y disciplinada, como lo fuera en su mayoría y momento los que integraran el gabinete de Benito Juárez.

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