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LA PENSIÓN

Busqué en TOOOODOS los bolsillos de mi pantalón, pero finalmente caí en la cuenta que había dejado mi IFE en casa. Le dije a la señorita que lo sentí mucho, que iría a mi casa y volvería más tarde. Entonces me dijo: “Desabróchese la camisa”.

Publicado Hace 22 días el 18 de Noviembre de 2018

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Al cumplir la EDAD REGLAMENTARIA de 65 años, me presenté al Seguro Social a tramitar mi pensión de vejez. La funcionaria, detrás de la ventanilla me solicitó el IFE para verificar mi edad y mi identidad. Busqué en TOOOODOS los bolsillos de mi pantalón, pero finalmente caí en la cuenta que había dejado mi IFE en casa. Le dije a la señorita que lo sentí mucho, que iría a mi casa y volvería más tarde. Entonces me dijo: “Desabróchese la camisa”. Lo hice y mostré mis abundantes, pero canosos vellos del pecho. Y ella replicó: “Esos vellos canosos son prueba suficiente para mí”. Y puso en marcha la solicitud. Cuando volví a casa, emocionado le conté a mi esposa lo que había sucedido. Entonces ella me dijo: “¡¡¡Te hubieras bajado los pantalones también, a lo mejor te daban también la pensión por invalidez!!!”.
LA INVASIÓN EXTRATERRESTRE
Aterriza una nave alienígena en nuestro planeta, sus ocupantes eran portadores de un ultimátum para sus habitantes de partes del comandante en jefe, que aguardaba la respuesta en la nave nodriza que flotaba en el espacio, consistente en el mensaje que: ¡TENIAN UN SOLO DÍA PARA MARCHARSE DEL PLANETA! Caso contrario, se los iba a cargar el payaso ¡A todos!
Pero la nave, por algún designio del destino, aterriza en plena madrugada en un pueblo de esos perdidos en el desierto, técnicamente en el abandono ¡Y en una gasolinera!, tan vieja ésta como el pueblo mismo. Se baja el extraterrestre de la nave y lo primero que ve son las bombas de despachar gasolina (también igual de viejas), se acerca a ellas pensando que eran los terrícolas y dice: “Tienen un día para desalojar la Tierra, de lo contrario se los va a cargar la fregada, estas son las órdenes de mi jefe desde la nave nodriza”. Por elemental lógica, las viejas bombas de gasolina ¡Inertes! El extraterrestre, considerando los supuestos terrícolas ni se inmutan, monta en cólera y grita a todas las bombas: “¿Entendieron? ¡El mensaje está dado!”. Como no recibe respuesta, regresa a la nave y toma rumbo a la nave nodriza. Llega ante el jefe y éste le pregunta: “¿Diste el mensaje?”. El subalterno le dice que sí, pero que los terrícolas son unos hijos de la tiznada y no obstante haberles dado el ultimátum de abandonar la Tierra ¡Ni lo pelaron! Pero agrega: “Jefe, para empezar, están bien cuadrados los canijos, tienen como seis ojos (el marcador de precios estaba en ceros), les dejé bien claro que tenían un día, si no se los iba a cargar su mamacita, tal y como usted me lo ordenó jefe”. El jefe: “¿Y qué hicieron, cómo reaccionaron?”. El subalterno: “¡Nada! Permanecieron serios, sin siquiera moverse los canijos”. El jefe: “Pero ¿Reiteraste el mensaje?”. El subalterno: “¡Claro! Hasta les grité amenazante que la orden era definitiva: ¡Un día y nada más, si no, se lo carga su tiznada madre!”. El jefe: “¡¿Y no reaccionaron?!”. El subalterno: “¡No, permanecieron callados, sin siquiera inmutarse ninguno de ellos!”. Entonces el jefe, con enfado exclama: “¡Qué tamaños los de esos terrícolas!”. Y el subalterno responde: “¡Nombre jefe! ¡Los tamaños son lo de menos! Debía de ver lo demás, hasta les daba vuelta ¡Que se lo meten en la oreja!”.

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