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Hasta parecen chilangos

El titulo se debe a aquellos jarochos que se sorprenden por este “norte” fuerte que comenzó el día de ayer.

Publicado Hace 28 días el 14 de Noviembre de 2018

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El titulo se debe a aquellos jarochos que se sorprenden por este “norte” fuerte que comenzó el día de ayer, dicho sea de paso, no fue huracanado pues leo que estuvo solo con rachas de 100 kms por hora. El que si fue huracanado fue el de hace 10 años, el cual alcanzó rachas de hasta más de 130 kms por hora ¡Ese si fue huracanado! No este que estamos apenas finalizando.

COMENZARON A ESCASERAR DESDE LOS OCHENTAS

Sucede que con el cambio climatológico esta categoría de “nortes” dejó de azotar las costas del Golfo de México.  Por lo que ahora, cuando se aparecen, la gente ya hasta parece gringa, pues comienzan muchas personas con tendencias catastróficas a mostrarse alarmadas y casi a decir que el mundo está llegando a su fin y una demostración es la presencia de este tipo de fenómenos. Meras ganas de hacerse los interesantes.

¡HABÍA FRÍO!

Cuando niño, allá a finales de los cincuenta y principios de los sesentas, recuerdo que desde mediados de octubre hasta marzo, en toda la zona de Veracruz había frío. El uso de suéteres, chamarras o tricotas eran obligatorio. Se llegaba usar bufandas. Hoy, en pleno invierno tenemos tiempos con temperatura que pareciera estamos en pleno mes de mayo o agosto.

UNO DE LOS MOTIVOS DEL “NORTE” ES ACABAR CON LO DÉBIL, VIEJO O MAL HECHO

Todos los destrozos observados se debe a la falta de mantenimiento en las infraestructuras dañadas, o en el caso de los árboles, ya bien estaban muy viejos (como el que cayera en Allende y Cortés o los cercanos al hospital del IMSS en Díaz Mirón), o por no ser apropiados para la zona (el ficus, por sus raíces poco profundas) y no ser debidamente podados, el follaje no aguanta la fuerza del viento. Por lo que deben ser removidos o cuidados, pero, o “no hay presupuesto para tales acciones” o las autoridades no se atreven a retirar algún árbol viejo, pues de inmediato les viene encima toda una caterva de “ecologistas” a protestar, pero, tales “ecologistas” no se aparecen ni de chiste cuando estos vetustos integrantes del reino vegetal, por elemental lógica se vienen abajo provocando accidentes, con los daños correspondientes.

¡NO SE IBAN A ACORDAR NI DE LA CÁMARA!

Por ahí recibí un video, donde se ve parte del interior de un automóvil que se desplaza en la otrora “salida del pulpo”, que es la parte que va desde la estatua de Manuel Ávila Camacho, hasta un kilómetro hacia el sur, en donde de todo el tiempo ha sido un rompeolas y ahora que está todo urbanizado, ¡obviamente que las grandes olas van a reventar ahí!, con el lógico salpicadero de agua y espuma. Por eso es que toda esa zona del bule se encuentra protegida, desde la playa de Martí, hasta donde está el hotel Punta Azul, por una escollera. Y tal protección debe ser reforzada cotidianamente porque el embate de las olas erosiona la base del enrocamiento, provocado socavamiento y la lógica pérdida de altura. Pero de eso, a que: “¡Se está saliendo el mar!”. Hay una enorme diferencia, pues imagino ustedes han visto los tsunamis en sitios urbanos de Japón u otros en el Pacífico asiático o Índico ¡Eso sí es que se salga el mar! Y de suceder eso en Veracruz, ya estaríamos los jarochos trepados en los médanos.

ESE TSUNAMI LLEGÓ MÁS ALLÁ DEL AHORA TEXAS

Si mal no recuerdo, el último tsunami experimentado en toda la costa del Golfo de México (nuestro país, EUA y Cuba), fue hace 66 millones de años, cuando se estrellara el meteorito en la península de Yucatán (limítrofe con la costa y el ahora estado de Campeche –cráter de Chicxulub-) y que provocara, entre otras cosas, la desaparición de los dinosaurios y el comienzo del desarrollo de los mamíferos, entre ellos el ser humano.

NO HAY QUE EXAGERAR

Por lo tanto, hay que dejarse de exageraciones y, eso sí, para los creyentes, pidan a Dios Nuestro Señor no caiga ningún otro aerolito de las características del citado, porque no nos va a dar tiempo ni de montar en nuestro caballo.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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