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Amor y odio: El exfrente “Juntos haremos historia”

Publicado 12 noviembre 2018 el 12 de Noviembre de 2018

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Hace 10 meses, para ser exactos el 3 de enero de 2018, los partidos; del Trabajo (PT), Encuentro Social (PES) y Morena se registraban ante el Organismo Público local electoral (OPLE) de Veracruz, para conformar la coalición “Juntos haremos historia”. Todo era armonía y felicidad, repitiéndose estatalmente lo que ya se había consumado en el plano nacional el 13 de diciembre de 2017, apoyando a Andrés M, López, hoy Presidente electo.

Desde luego ese ejercicio de inclusión en campaña, llevaba en el fondo discordancias ideológicas muy claras entre ellos, especialmente en el caso del PES, cuya posición conservadora –contra el aborto y el matrimonio de personas del mismo sexo—fue criticado pues chocaba con la posición radical de Morena y, en ciertos temas también sus diferencias con el PT. Pero no obstante se unieron y la coalición funcionó para efectos de sacar el mayor número de triunfos en el país y en el estado. Y todo parecía que las cosas iban a continuar de lujo.

En el caso de Veracruz, Morena, PES y PT fueron juntos para la elección de Presidente y de Gobernador, pero parcialmente para las diputaciones locales, donde cada partido hizo valer sus propuestas. Por eso hoy que la LXV Legislatura entró en funciones, la coalición de antaño “enamorada”, le duró la emoción tan solo dos sesiones y ya se fraccionaron en cuatro.

El tema central del rompimiento –entre otras cosas acumuladas-: no ceder una tribu en el tema de la dirección de la Junta de Coordinación Política (JOCOPO), lo que ha desatado el rejuego de intereses, buscando cada quien sus propias alianzas.

Ya las cosas no se veían bien desde el 5 de noviembre cuando se votó la Mesa Directiva en donde se hicieron evidentes las diferencias. Diez integrantes de la famosa ex coalición se abstuvieron de participar en la selección. Y se la guardaron para el 8 de noviembre en que, al interior de la misma, no se pusieron de acuerdo y terminaron divididos en las siguientes fracciones. 1.-La que encabeza el diputado Juan Javier Gómez Casarín (PES), incluyendo en ésta 11 Diputados de Morena, 3 del PT, 2 de Encuentro Social. 2.-La que encabeza el diputado Amado Cruz Malpica y que incluye 8 diputados de Morena exclusivamente.3.-Un grupo mixto que integran 3 diputados de MC y PRD, que encabeza Brianda Hernández Topete (PRD): 4.-Otro con igual número que encabeza Gonzalo Guizar Valladares (PES), llevando 2 del PES y uno del PT. Esto, muy independiente de las fracciones del PAN, PRI y Verde.

Recientemente escribía en uno de mis artículos “Mezcolanza de equipos; problema en el próximo gobierno federal” (21 de octubre/18),– publicado en diversos medios virtuales y escritos del estado1–, de los riesgos tan grandes que se tienen cuando combinas en el mismo costal, buenos, malos y menos peores, porque cada uno defiende sus intereses o ambiciones y esto lleva tarde o temprano a la polarización y finalmente a la división. Y agregaba en dicho artículo “El problema menos grave quizás sea la mezcolanza, el mayor es la “visión de tribus”. Y es que desde esa perspectiva, no existen códigos ni de honor, ni de disciplina, ni de respeto para nadie, porque todos se sienten con derechos y…con poder peor. (Lladó, Z.)

Es decir, cuando la cerrazón, la ignorancia o el capricho vence en los temas del poder, a lo único que lleva es a la radicalización , confrontación de fuerzas y al autoritarismo , por eso la cámara local puede optar por una nueva composición, –es pertinente–si alguno de los partidos antes coaligados no es congruente ni maduro en sus decisiones. Si aquellos que en la campaña hablaban de unidad y de un cambio vertiginoso para el país —apenas hace 4 meses—, hoy sean los primeros alentadores de la confrontación en los cuerpos legislativos y en el propios gobiernos.

Luego entonces, creo que la posición del PES y el PT, unido a la del PRD en el Congreso local es inteligente, se vale rectificar, especialmente si lo que se empieza a vivir en ese espacio es el dominio irracional de una tribu, que querrá hacer valer su poder sobre las demás fracciones con decisiones totalizadoras, exhibiendo finalmente sus verdaderas intenciones: manipular el Congreso local para sacar leyes a modo.

Y es que además hay cosas que ya se vislumbran en el horizonte: la decepción que hoy invade a ciertos sectores que votaron por la 4ª transformación es evidente, y esto puede crecer. Por lo que una buena manera de evitar la anarquía a tiempo es, desde hoy marcar “la línea” cada fuerza política, para hacer valer la autonomía de decisión tanto en los cuerpos legislativos , como también ojala y así fuera en los otros poderes : ejecutivo ( nivel estatal y municipal ) y judicial, haciendo valer cada uno su soberanía.

Porque sería muy grave para el estado y el país, que llegara el caso en que se les obligara –por el solo hecho de haber sido coalición-a convertirse en cómplices de la historia de gobernar y legislar en la improvisación, la ignorancia y el retroceso.
Gracias y hasta la próxima

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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