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¿Evolución o crisis?

El comentario de Ángel Palma en El Dictamen.

Publicado Hace 8 horas el 13 de Noviembre de 2018

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Venía de hacer una espectacular temporada con Chivas, con goles de todos colores y sabores cuando sorprendió gratamente al anunciar su fichaje por el Manchester United, acompañado por Jorge Vergara en el mítico estadio Old Trafford, ambos vestidos de traje y corbata morada en tono claro. El anuncio fue impactante por todo lo que representaba; un delantero mexicano, elegido por Sir Alex Ferguson, un Director Técnico leyenda de un grande del fútbol británico y del fútbol mundial.

Sorprendía su gran manejo ante las cámaras a su corta edad y su inglés fluido, aunque el mensaje no era innovador ni se salía de lo políticamente correcto, como sería el sello de Javier Hernández por muchos años. En la Premier League supimos del potencial como marca del delantero mexicano cuando su directiva abogó porque Javier pudiera llevar en la espalda la palabra “Chicharito” y no su apellido; respondió con un alto porcentaje de efectividad al salir a la cancha, casi siempre desde la banca, nunca se quejó por su suplencia y la admiración de la afición mancuniana llegó al grado de crearle canciones.

Así, la marca Chicharito representaba valores positivos asociados a la disciplina y fortaleza mental; la imagen pública del mexicano estaba proyectada en un personaje muy bien definido, que podríamos englobar como “el alumno siempre bien portado y consentido del profesor”. Con ese personaje siguió su carrera deportiva en Real Madrid, siempre con palabras de agradecimiento a su familia, a sus compañeros y al entrenador, en un discurso cargado de mensajes clave de lucha constante por alcanzar nuevas metas.

Dicho mensaje se fue diluyendo en Bayer Leverkusen, a la par del rendimiento deportivo. Incluso, la fiebre mediática vivía momentos bajos y ya no veíamos a Chicharito hasta en la sopa como cuando nos invitaba a hacer sándwich en la Copa del Mundo de Sudáfrica.

La Copa del Mundo en Rusia marcó un punto de inflexión en la imagen pública de Chicharito. Se hizo evidente el hartazgo mediático de Javier Hernández en sus redes sociales, el personaje de aquel joven políticamente correcto ya sabía decir groserías y había perdido el tacto para que sus declaraciones no le jugaran en contra, como aquel polémico “imagenemos cosas ch…”.

10De hecho, Javier Hernández ya no tiene el menor empacho para “pintarle dedo” a la afición en sus redes sociales y, aunque suene raro, esto no necesariamente es malo para su imagen pública, siempre y cuando sea comunicación estratégica para que el concepto de su personaje evolucione y no reacciones viscerales.

La imagen pública es dinámica; un día se es el luchador incansable y otro el exitoso consejero, por dar un ejemplo. Hoy Javier Hernandez tiene poca claridad en sus mensajes, la entrevista con Marc Crosas es prueba irrefutable, ha pasado de “niño bueno” a “adolescente rebelde y confundido”. No me queda claro a dónde quiere llevar su imagen pero una mala transición, puede derivar en una compleja crisis.

Twitter: @angelpalma1

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