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“Imperios verbales”

Mi piel quebrada por los siglos y las tempestades
“Imperios verbales”

Publicado Hace 11 horas el 15 de Noviembre de 2018

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“Hoy ha venido el mensajero a traerme noticias del Imperio. Vino, cargado de recuerdos y de sueños, en una carabela cuyas velas hinchó una sola bocanada de viento luminoso preñado de papagayos. Me trajo un puñado de arena de la Isla de Sacrificios, unos guantes de piel de venado y un enorme barril de maderas preciosas rebosantes de chocolate ardiente y espumoso, donde me voy a bañar todos los días de mi vida hasta que mi piel de princesa borbona, hasta que mi piel de loca octogenaria, hasta que mi piel blanca de encaje de Alenzón y de Bruselas, mi piel nevada como las magnolias de los Jardines de Miramar, hasta que mi piel, Maximiliano, mi piel quebrada por los siglos y las tempestades y los desmoronamientos de las dinastías, mi piel blanca de ángel de Memling y de novia del Béguinage se caiga a pedazos y una nueva piel oscura y perfumada, oscura como el cacao de Soconusco y perfumada como la vainilla de Papantla me cubra entera, Maximiliano, desde mi frente oscura hasta la punta de mis pies descalzos y perfumados de india mexicana, de virgen morena, de Emperatriz de América.”

Fragmento “Noticias del Imperio”

Fernando Del Paso

Finalmente las “Noticias del Imperio” llegaron, eso sí, cargadas de recuerdos, como se habría descrito en la poderosa tinta indeleble del mago de los universos verbales, a quien la vida le prestaba sus últimos momentos. Recuerdos como aquella madrugada cuando le informaban, precisamente cuando él renacía casi de nuevo en el mundo de las palabras recuperando la voz, tras una serie de infartos cerebrales, y con ello la conciencia viva de México, que resultó electo ganador del famoso Premio Cervantes, el Nobel de las Letras Hispanas. Muy a pesar de cada uno de los constantes elogios, Del Paso siempre supo algo, sus letras que daban sentido a sus libros, nunca le pertenecieron, porque el libro pertenece al lector. Fue así como nos enseñó a imaginar “Palinuros”, “Estefanías”, “Carlotas”, “José Trigos” y “Maximilianos”, logrando que a través de la vida que regaló a sus personajes se consolidara como el narrador vivo más importante de su generación. Don Fernando, por aquello del Don literario, más que por su rango de distinción, en todas las oportunidades refería que su estilo era absolutamente influenciado por James Joyce, dominando el estilo y por momentos superando la constancia narrativa de su ídolo. Del Paso, además, fue un prolífico poeta, y era en la poesía donde depositaba su verdadera esencia, ya que ahí es donde se deben asaltar todas las manifestaciones artísticas que pretendan ser memorables. Ya era pues, una leyenda viva de las letras, ahora es una leyenda en el sentido estricto de la palabra, y con su legado literario, grandes y chicos, tendrán una nueva oportunidad para amar a México, para reivindicar su grandeza, para procurar el tan desgastado sentido de pertenencia, pues parafraseando líneas de su obra “Con las estrellas de México podríamos llenar los cielos de Europa”.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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