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“Hay que vivir el país con muy buena voluntad”: Ángeles Mastretta

La escritora visitó Veracruz y ofreció una entrevista exclusiva a El Dictamen, en donde abordó la actualidad de la literatura, el país y expresó su beneplácito por convivir con estudiantes, en este caso del Liceo Veracruzano

Publicado Hace 28 días el 13 de Noviembre de 2018

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Ángeles Mastretta, una de las escritoras más influyentes de su generación y un referente de la literataura mexicana desde el siglo pasado, visitó Boca del Río para compartir una tarde con los alumnos del Liceo Veracruzano, institución que tuvo a bien invitarla para compartir experiencias con los jóvenes lectores como punta de lanza de su programa de lectura para el presente año escolar.

Tras el evento, en el cual asistieron más de 250 personas abarrotando las instalaciones de la institución, la autora de Arráncame La Vida, Mal de Amores o Mujeres de Ojos Grandes ofreció una entrevista exclusiva para El Dictamen, en donde analizó una variedad de temas.

Claro, luego de responder una serie de preguntas de los alumnos del Liceo, quienes le cuestionaron sobre sus motivos de inspiración, su trayectoria o los porqués que le llevaron a construir sus historia.

Distendida y amable, Mastretta reconoció que la oportunidad de convivir con los estudiantes siempre es gratificante, pues le ofrece al autor la certeza de que se le sigue leyendo. Es, por tanto, un alimento que refresca el contexto.

“Es un alimento verlos, estar con ellos, imaginármelos leyendo. Y no creas, en algunos casos vas descubriendo quién sólo lo leyó para hacer la tarea (risas), pero también ves a otros acercarse y te cuentan cómo les fue con la lectura del libro, cómo lo vivieron y eso es muy gratificante”, explicó.

¿Qué les deja la literatura a los lectores, jóvenes o mayores?

“La literatura abona a lo que cualquier arte: emociones. El arte emociona y a cada quien le emocionan cosas diferentes y entonces por eso hay una gran diversidad de historias o de pinturas, ¿no? Yo creo que nos hace falta emocionarnos, pero para bien, ¡emocionarnos para bien! Emocionarnos con lo que nos hace ser valientes, lo que nos da energía, lo que nos da ganas de vivir”.

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Pero hoy todo parece más global, alejado de lo cercano…

“Yo creo que lo personal es público y lo que es más pequeño es universal. Si tu cuentas una historia de amor, da igual si pasa en Holanda o en México, porque esa historia la leen en Dinamarca, en Alemania o en Asia. Me parece que estamos muy sobrecogidos, afligidos con la universalidad y, la verdad, es que lo pequeño es lo que importa. No hay que apantallarnos con el todo, sino emocionarnos con lo que nos sucede en el día a día… esa es mi manera de sobrevivir, porque si asumes el mundo por lo bueno y lo malo, no lo vives”.

También habría que rectificar ciertos elementos actuales, como el lenguaje inclusivo…

“Qué desesperante. A mi me desespera bastante. Es un tema de lo políticamente correcto, que tiene ya muchos años y el cual, sinceramente me desespera muchísimo. Me han dado discursos sobre esta crítica hacia el tema, pero me mantengo en la idea, es desesperante el pensar que debamos cambiar las palabras”.

¿Hemos perdido sentido de normalidad? Parece que somos muy susceptibles a cualquiera que piense diferente…

“Yo sigo viviendo en la normalidad. Trato de no enojarme, más trato de no pelear, busco llevarme bien. Y es difícil cuando eres una persona pública y tu opinión tiene un impacto determinado. Yo mando un tuit y no leo ni lo buen ni lo malo, porque luego me quedo trabada toda la tarde. Tal vez cuatro me dicen que le encantó lo que puse y uno solo me dice que soy una vieja pendeja, y entonces me quedo con eso y me vuelvo loca. Ya luego termino hasta convencida de que sí soy una pendeja”

Parece que el país no lo pasa bien…

“México pasa por una época difícil, pero no creo que más difícil que muchas otras. Tengo contemporáneos, o gente más grande que me dice ‘qué horror lo que vivimos’, y yo pienso, ¡qué terrible! Eso es no tener memoria, eso es no haber escuchado a nuestros abuelos, que sí tuvieron una vida muy complicada. Hay que vivir este país con muy buena voluntad, con mucha esperanza en nosotros y vamos a ver cómo nos toca”, explica.

Pero fácil no será, los extremos se tocan y parece que estamos cada vez más el uno en contra del otro…

“México está muy enconado, muy dividido. Hay gente que me dice que no soporta a López Obrador y les digo, pues cuídense porque aquí (la CDMX) siete de cada diez sí lo soporta. Yo siempre estoy a favor y en contra y tenemos, todos, qué ver por dónde”.

¿Nos faltará escucharnos?

“Lo que nos falta como país es silencio. Estamos aturdidos. Ya está todo demasiado dicho, demasiado analizado, demasiado gritado; el país necesita que nos callemos, todos, y que oigamos lo que tenemos por dentro, porque hablamos y hablamos, sin respeto por el silencio. Nuestro país lo que necesita es silencio para escucharnos a nosotros mismos”.

La escritora compartió una tarde con los alumnos del Liceo Veracruzano.

 

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