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Sin dinero, no hay dinero

Si bien no es la única estrategia de seguridad, si es una de las más importantes

Publicado 15 octubre 2018 el 15 de Octubre de 2018

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Por: Benjamín Orozco Manjarrez

El próximo secretario de Seguridad Pública declaró que “la estrategia de seguridad será la persecución del dinero, más que a los líderes de la delincuencia organizada.”

Agregó que “para nosotros es más importante perseguir el dinero del narcotráfico que a los propios narcotraficantes, porque lo que da capacidad de operación al narcotráfico es precisamente el recurso financiero para corromper y operar.”

Si bien no es la única estrategia de seguridad, si es una de las más importantes. Lo declarado por el futuro secretario es sólo una aspiración, no la estrategia en sí. Van algunas ideas que pueden servir para el diseño de la estrategia:

1.- Los recursos financieros de la delincuencia organizada son de procedencia ilícita y se lavan para operar. Lo que el nuevo funcionario propone, es combatir el delito de lavado de dinero (art. 400 bis del Código Penal Federal).

2.- Las operaciones con recursos de procedencia ilícita, incluyen bienes de cualquier naturaleza, por lo que no sólo existe dinero ilícito, sino también edificios, casas, automóviles, barcos y aviones ilícitos. Empresas, títulos de crédito, granos, aguacates y, hasta cerdos y vacas ilícitos. (Pensemos en el abigeato, que es el robo de ganado; cada animal robado es un bien de procedencia ilícita y es comercializable).

En realidad, el dinero o cualquier otra cosa no son ilícitos intrínsecamente y, por lo mismo, no son susceptibles de lavado. La ilicitud de la cosa viene dada por quien la detenta, pero ese es otro tema.

3.- La producción de bienes y servicios de demanda final en México es de un billón de dólares anuales aproximadamente, es decir, unos 19 billones de pesos mexicanos (PIB).

Es en ese universo de nuestra economía en el cual deberán identificarse y asegurarse los bienes provenientes de la delincuencia. Nada fácil ¿verdad?

4.- Conservadoramente, sabemos que son 10 mil millones de dólares los que se lavan en un año. Si tomamos como meta el 5% de dicha cantidad, son 500 millones de dólares a decomisar en ese período.

5.- ¿A qué autoridades les toca ir por ese dinero? Las autoridades involucradas son el SAT, la UIF, la PGR y la CNBV.?Todas ellas requieren un solo liderazgo pues deben trabajar coordinadamente, lo que no existe. Es preciso, además, integrar equipos especializados en la investigación de estas conductas, lo que tampoco existe.

Estamos hablando de profesionistas en muy diversas disciplinas. Expertos financieros con conocimientos en comercio internacional, despacho aduanero, fiscal, seguros, fianzas, etc. Deben conocer de prácticas bancarias, bursátiles, marítimas e inmobiliarias. Falta agregar expertos en sistemas informáticos. En suma, un equipo de élite bajo el mando del Ministerio Público.

6.- Ahora bien, pensemos en el Ministerio Público encargado de la investigación. Sobre sus hombros pesarán decisiones importantes. ¿Se imagina usted ordenar el aseguramiento de un edificio de veinte pisos en Paseo de la Reforma, Santa Fe o Insurgentes? O tal vez cuentas bancarias por millones de dólares de una empresa transnacional vinculada.

Son servidores públicos con salarios ridículos en comparación con el alto grado de responsabilidad y precisión en sus determinaciones. Un error les puede costar el empleo y, sin exagerar, su patrimonio, la libertad o la vida misma.

Para perseguir el delito de lavado de dinero eficazmente, es necesario destinar importantes recursos en herramientas y personal altamente calificado. Sin dinero invertido no hay dinero asegurado.

Existen instrumentos legales como la ley de Responsabilidad Patrimonial del Estado que obliga a la indemnización en caso de una actividad administrativa irregular. El servidor público es quien, al final, tiene que responder por los daños y perjuicios causados.

Pero hay más, llevar a juicio una acusación por lavado de dinero, requiere de Ministerios Públicos experimentados en técnicas de litigación que tendrán que ver de frente al acusado, con el riesgo que ello implica respecto a su seguridad personal.

Conclusión, para perseguir el delito de lavado de dinero eficazmente, es necesario destinar importantes recursos en herramientas y personal altamente calificado. Sin dinero invertido no hay dinero asegurado.

La austeridad presupuestal anunciada, no puede afectar la investigación profesional de este o cualquier otro delito.

Twitter: @borozco16

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