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La Reforma, una lucha de ideales

A lo largo de la historia han existido tres grandes poderes que guían el rumbo de cualquier sociedad: el estado, el ejército y la iglesia.
Foto: Agencias

Publicado Hace 7 horas el 14 de Octubre de 2018

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La ciudad de Veracruz jugó un papel muy significativo durante los llamados años de Reforma. Con las leyes de reforma el principal propósito del bando liberal era, quitar el poder a la iglesia sobre la educación y el gobierno de México. Y que ésta se limitara a las actividades correspondientes a su papel en la sociedad. Pero porque México llegó a este punto, ¿cómo la iglesia logró acumular tanto poder en el México independiente?.
A lo largo de la historia han existido tres grandes poderes que guían el rumbo de cualquier sociedad: el estado, el ejército y la iglesia. En la rebelión de independencia dos de los poderes, el estado y el ejército, sufrieron un proceso de reconfiguración. Sin embargo, la iglesia, aunque sí tuvo pérdidas, permaneció. Y, ¿qué sucede con ese tercer poder que no sufrió pérdidas considerables? Se vuelve más poderoso. Es por lo que pienso que el grupo más beneficiado de la conquista de América fue la iglesia. La independencia consistió en la expulsión de un poder conquistador, en este caso la corona española. Pero el otro poder conquistador, el de la moral y la espiritualidad, muy importantes para delinear valores y formas de pensamiento de una sociedad, permaneció y permanece hasta el día de hoy. Yo diría que fue la conquista perfecta. Más tarde serían obligados a ceder parte de ese poder infinito del que gozaron.
Y bueno, es allí donde toma relevancia Miguel Lerdo de Tejada.
Aunque muchos pensarían que fue originario de la ciudad que lleva su nombre, no es así. Lerdo de Tejada nació en 1812, en el puerto de Veracruz. Creció en un México inestable, dividido en dos corrientes de pensamiento opuestas respecto al rumbo que debería tomar el país: liberales y conservadores. Lerdo fue un exitoso comerciante, y vivió en carne propia la invasión norteamericana de 1847 al Puerto de Veracruz, hecho que lo impactó tanto que comenzó a tomar parte en la política del país.
En 1853, mientras Antonio López de Santa Anna lideraba al país, Lerdo le dirigió una serie de recomendaciones sobre la situación de México y el rumbo al que debería dirigirlo. En términos prácticos todo iba mal, gobierno, sociedad y economía deficiente. El caos durante el mandato de Santa Anna desenlazó en el ascenso del ala liberal de la sociedad, que en 1854 lograron la victoria.
Es allí donde aparecen en la historia personajes del bando liberal tan reconocidos como el famoso del billete de $500, Benito Juárez. Otra leyenda del movimiento reformista mexicano es Miguel Lerdo de Tejada y su influencia quedó evidenciada en las leyes de reforma. Estas leyes fueron publicadas paulatinamente de 1855 a 1863. Su propósito principal era separar al estado del gobierno, y castigar al clero por su influencia en el gobierno y la educación.
Una de las leyes más polémicas fue la conocida Ley Lerdo o Ley de desamortización de los bienes civiles y eclesiásticos. Su nombre oficial suena muy complicado, pero se trató de la expropiación de los bienes (terrenos y propiedades) de la iglesia para beneficio del estado. Es decir, una confrontación fuertísima con los más poderosos del momento: la iglesia. De hecho, es en esta parte de la historia cuando el convento de San Francisco de Asís (hoy faro de Benito Juárez) es fragmentado.
Esta confrontación entre liberales y conservadores duró años y desenlazó en la famosa guerra de reforma. Ésta fue una guerra de ideales. El bando conservador cubierto por el manto de la iglesia defendía con dientes sus privilegios y el estatus quo. El bando liberal intentaba acercar a México a ser un país laico y libre, justo y democrático, en donde se respetarán a las instituciones y se abolieran los privilegios.
Finalmente, nuestro ilustre veracruzano Miguel Lerdo de Tejada pasó a la historia siendo parte del bando ganador. El que México sea un país laico, lo debemos a este grupo de idealistas, entre ellos un jarocho. Para recordarlo existen joyas literarias como “Apuntes históricos de la heroica ciudad de Veracruz” o claro, una riquísima nieve de coco de Lerdo también funciona.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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