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La quijada de burro, arte o desastre para el son jarocho

Cabe resaltar que el son jarocho se interpreta dependiendo de la región, es decir no todos los músicos comparten el uso de este instrumento.
Foto: archivo/ El Dictamen

Publicado 21 octubre 2018 el 21 de Octubre de 2018

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Las abuelas y abuelos son una bendición para quienes tenemos o tuvimos la oportunidad de gozarlos. Hoy, quisiera compartir con ustedes el recuerdo de mi mamaíta, Lola Vergara, y su desbordante amor hacia Tlacotalpan y el arte del son jarocho en sus diversas expresiones: el fandango, las faldas de organdí, las peinetas de coral, el colas y nicolás, entre muchas otras cosas. Al transcurrir de los años, ella nos transmitió el valor de las tradiciones y el orgullo de portar un traje de jarocha con toda su finura.

Este acercamiento al folclor de nuestra tierra me hizo notar la existencia de un instrumento musical un tanto exótico, que siempre me ha despertado la curiosidad. Me refiero a la quijada equina o popularmente conocida como la quijada de burro.

Muchos ya sabrán de que se trata, no es fácil pasarlo desapercibido. Para los que no, es un instrumento de percusión, que junto con otros más conforman la melodía del son jarocho. Este resulta extraño a la vista porque consiste en el maxilofacial inferior de un burro, mula o caballo, mejor conocido como la quijada. Es decir, es un hueso de un animal. El sonido se produce golpeándola directamente con la mano o también frotando los dientes y muelas con un cuerno de venado, palo de madera o una varilla de metal. Dicen que la quijada de burro que no se aprende a tocar, sino que se aprende tocando. Y es que la variedad sonora puede ser infinita, dependiendo del tipo de golpe y el frotado de las piezas dentales. Para que una quijada produzca un buen sonido, el secreto está en la soltura de los dientes y las muelas. Ya que si están muy pegadas no golpean, y si están muy sueltas pueden caerse.

Dentro de mi investigación descubrí que este instrumento no es único del son jarocho, sino que se utiliza en otras partes de México y Latinoamérica. Y segundo, no fue creado en Veracruz, sino que su origen es africano y se remonta al siglo XVI. Por lo que su uso en la música folclórica, tanto de Veracruz como de otros lugares, es resultado de la mezcla de culturas y representa el patrimonio de los pueblos afrodescendientes en América. Hasta ahorita esto resulta muy interesante, y tal vez lógico, si consideramos que Veracruz fue puerta de entrada a México para una gran cantidad de población afrodescendiente.

Sin embargo, también corroboré que el uso de la quijada de burro es muy contemporáneo en la música jarocha. Es decir, no era tan comúnmente usado más que en rancherías y pueblos apartados del sur de Veracruz. Fue a finales del siglo XX, con un fuerte movimiento jaranero, que el grupo Mono Blanco lo “puso de moda”. Su uso fue replicado popularmente por su amplia variedad sonora. Y luego, durante el siglo XXI fue el boom de los quijaderos, quijaderas y quijadas. Y así, el objeto cadavérico se colocó como un instrumento de percusión del son jarocho.

Cabe resaltar que el son jarocho se interpreta dependiendo de la región, es decir no todos los músicos comparten el uso de este instrumento. La quijada de burro se utiliza más en el sur del estado, con el fandanguero o el jaranero. El conjunto jarocho o grupo jarocho de la zona centro interpreta las melodías con el uso de instrumentos de cuerda, como el arpa, la jarana jarocha, el requinto jarocho y por supuesto el canto. Es decir, no utilizan ningún instrumento percutido.

En fin, la quijada de burro es un instrumento que nutre rítmicamente al son jarocho de la zona sur del estado. Hoy en día, ya forma parte de la cultura popular, de la música y de la gente del pueblo veracruzano. Es un instrumento musical alegre, con muchas posibilidades sonoras cuyas vibraciones pretenden embellecer y acentuar los detalles sonoros de nuestra música.

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