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La moneda electrónica municipal de populariza

Se une Barcelona y pronto lo hará Madrid

Publicado 12 octubre 2018 el 12 de Octubre de 2018

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Hace una semana que Barcelona estrenó el REC (Recurso Económico Ciudadano), una moneda electrónica que su ayuntamiento presentó como una alternativa al sistema económico y monetario globalizado, con el objetivo de favorecer el comercio de proximidad. Fue una de las  propuestas del programa electoral de Ada Colau, con la que Barcelona se une a una iniciativa de otras ciudades como Santa Coloma de Gramenet, Lisboa y Bristol. El proyecto comenzó en tres barrios barceloneses del “Eje Besós”, donde han convertido unos 40.000 euros a recs. Un rec, equivale siempre al euro y se emplea en los comercios pequeños, usando una aplicación gratuita, disponible solo para dispositivos Android, que esperan que las próximas semanas esté disponible para IPhone.  Le llaman “Rec Barcelona” y los usuarios pueden elegir la cantidad que desean cambiar de euros a recs, vincular su tarjeta bancaria al programa informático y con eso podrán pagar a través de su dispositivo en cualquier comercio afiliado a la propuesta, los cuales aparecen en la misma aplicación. Así, existe la garantía de que los usuarios podrán convertir los recs a euros en cualquier momento.

Pretenden fidelizar a los clientes con el comercio de proximidad, evitar la desertificación de los barrios y conseguir que los gastos de los ciudadanos no vayan solo a las grandes superficies y al comercio electrónico. De entrada 85 comercios municipales que se unieron al proyecto y también hay 315 usuarios del programa B-MINCOME, creado para luchar contra la pobreza, que recibirán un 25% de la renta municipal de inclusión en recs, en una iniciativa de la Unión Europea, que financió el proyecto en un 80% con fondos del programa Urban Innovative Actions (UIA) y otros para ensayar el “blockchain”. La Comisión Europea premió tres proyectos catalanes: el B-Mimcome de Barcelona, el de Santa Coloma y el de Viladecans, todos para incentivar el comercio y la economía local porque solo se puede gastar en ese entorno. Los proyectos cuentan con un marco legal desarrollado por un equipo de profesores de Derecho y Economía de la Universitat Pompeu Fabra, que constituyeron la asociación Blockchain Catalunya.

Las ventajas de una “bitcoin municipal” son mayores que las desventajas. No es más que una innovación más, como en su momento lo fue el pago con tarjeta y más tarde con plataformas de  Apple Pay o Google Pay. Se utiliza tecnología “blockchain” y el Banco de España ya la ha aceptado. Y van por más, pues estudian  “depositar” en RECs  la renta municipal de inclusión, un subsidio con el que el consistorio se propone equilibrar la situación de los más pobres de la ciudad, en la línea de las actuaciones de ‘smart city’ social que muestra el ayuntamiento en el Smart City Expo World Congress que se ha inaugurado esta semana en Fira Gran Via. Esta ayuda, en fase piloto y la reciben unas mil personas en el área del Besòs. El “blockchain” tiene la ventaja de ser comunidad y no una autoridad central (como en los billetes), que otorga validez a las transacciones al darle un sello digital de confianza y permite integrar incentivos en las transacciones porque el sistema genera nuevas monedas. Afirman que es casi imposible realizar fraudes porque habría que modificar el registro en todos los duplicados cifrados que tienen todos los miembros de la comunidad.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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