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China baja impuestos para enfrentar a la desaceleración

El PIB chino vino desacelerando en el último año: ha crecido un 6,6% en el tercer trimestre contra un 6,8% en el mismo periodo de 2017, y se espera una reducción hasta el 6,4% en el cuarto trimestre.
Fuente: Archivo

Publicado 21 octubre 2018 el 21 de Octubre de 2018

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China se está convirtiendo en un referente económico  obligatorio, pues sus medidas en la materia afectan no sólo a su numerosa población, sino al mundo entero, por su importancia importadora y exportadora. En estos momentos China tiene problemas y no sólo por la guerra comercial emprendida por Trump: las ventas minoristas crecen al ritmo más bajo de los últimos 10 años, los salarios apenas suben, la deuda empresarial repunta y este año el yuan ha perdido un 10% de su valor frente al dólar. Con sorna, Por eso, su Gobierno ha tomado la iniciativa para recuperar el crecimiento, ha decidido hacer frente al alto endeudamiento y ha vuelto a lanzar grandes proyectos de infraestructuras.

Y para atajar la desaceleración ha realizado una reducción de impuestos, dejando más dinero en manos de los contribuyentes (ciudadanos y empresas) y para que lo pongan a producir. Ha emprendido la mayor rebaja fiscal de los últimos 40 años. La medida más importante, la reducción del IRPF, la notarán los trabajadores chinos en la nómina de este mes: el mínimo exento de tributación se ha elevado un 70%, hasta un salario de 5.000 yuanes mensuales y para sueldos mayores la rebaja fiscal se sitúa entre el 10% y el 50%. La reducción en el Impuesto de Sociedades va a suponer un ahorro de 45.000 millones de yuanes, sobre todo a las pymes exportadoras.

El Banco del Pueblo de China, su banco central, rebajará este lunes un 1% la tasa de reserva que los bancos deben mantener obligatoriamente en función de sus depósitos, lo que supondrá una inyección de liquidez en la economía de 175.000 millones de yuanes, que serán utilizados para financiar proyectos empresariales de crecimiento. En total, el Gobierno chino hace frente al descenso de la actividad económica y al proteccionismo de EEUU con una inyección de unos 800.000 millones de yuanes en la economía.

El PIB chino vino desacelerando en el último año: ha crecido un 6,6% en el tercer trimestre contra un 6,8% en el mismo periodo de 2017, y se espera una reducción hasta el 6,4% en el cuarto trimestre. De consolidarse esta desaceleración, el paro aumentaría, lo que podría provocar una fuerte inestabilidad social. En los últimos años, millones de chinos han acudido del campo a las ciudades en busca de trabajo en la construcción y en las nuevas industrias. Tener a cientos de miles de desempleados insatisfechos en las principales capitales del país es lo último que quiere ver el Gobierno comunista y para evitarlo, ataca esta etapa de desaceleración con políticas que muchos calificarían de liberales.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.

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