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El origen del pan de muerto

Conoce el origen y significado de esta tradición mexicana.

Publicado 18 octubre 2018 el 18 de Octubre de 2018

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Por: Rosalía Uribe

El pan de muerto es uno de los elementos más representativos de la tradición del Día de Muertos. Cada año este platillo se puede encontrar en la mayoría de los hogares mexicanos durante noviembre, e incluso durante el mes de octubre. Ya sea elaborado en casa o comprado, se trata de un elemento indispensable en esas fechas y es difícil encontrar un altar donde no se encuentre entre las ofrendas a los difuntos.

Sin embargo, además de ser un platillo dulce y delicioso, también tiene un origen y una razón de ser que va más allá de estas cualidades. El platillo, al igual que el propio México, es resultado de la mezcla entre los pueblos originarios de América y los pobladores que llegaron de Europa.

La realidad es que no existe una versión definitiva sobre cómo se creó este platillo tan significativo de nuestra cultura. Sin embargo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) el pan de muerto tiene su origen en la época de la conquista, pero con inspiración en los rituales prehispánicos de las culturas originarias de México.

De acuerdo con una de las versiones, deriva de la época en que las comunidades indígenas que habitaban nuestro país realizaban sacrificios humanos como parte de sus rituales. El ritual en cuestión consistía en sacrificar a una princesa en honor a los dioses. Le sacaban el corazón, que aún se encontraba latiendo, y lo metían a una olla con amaranto. Posteriormente el sacerdote a cargo del ritual se comía el corazón en señal de agradecimiento a los dioses.

Los españoles que llegaron a estas tierras rechazaron la idea de realizar sacrificios humanos. En su lugar, decidieron reemplazar el ritual mediante la elaboración de un pan de trigo, que simbolizaría el corazón, cubierto con azúcar teñida de rojo, para simular la sangre de la princesa. De esta forma, el pan de muerto termina tomando el rol de ofrenda.

Otra versión menciona la elaboración de una figura de Huitzilopochtli hecha de amaranto. La figura se utilizaba en un ritual donde simulaban un sacrificio. Le extraían el corazón, que se encontraba hecho de pan, para luego repartirlo entre el pueblo.

Aunque en la actualidad el pan de muerto se puede preparar de muchas maneras, su diseño guarda ciertas características que tienen un significado. La figura circular que posee es un modo de representar el ciclo de la vida y la muerte. La bolita que se encuentra en la parte central superior del alimento representa un cráneo, mientras que las cuatro tiras alrededor pretenden asemejarse a los huesos. Estas se colocan en forma de cruz para simbolizar los cuatro rumbos del universo o los puntos cardinales, que representan a los dioses Tezcatlipoca, Tláloc, Quetzalcóatl y Xipetotec. Su sabor a azahar está relacionado con el recuerdo de los difuntos.

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Con información de El Informador.

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