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“Anexos” no pertenecen a Alcohólicos Anónimos

Podrían existir alrededor de 50 de estos centros en la conurbación Veracruz-Boca

Publicado 23 octubre 2018 el 23 de Octubre de 2018

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El crecimiento de anexos o centros de internamiento para la rehabilitación de personas con adicción al alcohol se ha acentuado durante las últimas dos décadas, derivado de la necesidad de atender a un mayor número de adictos, pero ello ha desembocado también en el lucro económico de algunos de estos centros que cobran por los servicios.

Si bien deben ser regulados por las autoridades municipales y estatales, en la práctica varios de los anexos pasan por alto las medidas de protocolo como la higiene y la no agresión a los internos.

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Se estima que en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, Medellín operen alrededor de 50 anexos, los cuales aun cuando refieren que son de la organización de Alcohólicos Anónimos, no forman parte de AA, ya que ésta no tiene centros de internamiento en ninguna parte del país y del mundo.

Aún cuando en los anexos o centros de internamiento se aplican los pazos de AA, no pertenecen a este grupo porque en Alcohólicos solo se trabaja en sesiones que no requieren reclusión ni afiliación, para evitar que asuntos de dinero les desvíen de su único propósito que es rehabilitar al enfermo de alcoholismo.

En plática con coordinadores de oficina intergrupal de Alcohólicos Anónimos de “Hora y Media”, tiempo de duración de las pláticas, señalaron que no pueden impedir que los anexos se autonombren AA, porque ello le correspondería a la organización que les rige desde el nivel central.

Consideraron que por los relatos de personas que llegan a sus grupos y que han pasado por centros de internamiento particulares o anexos, en general se trata de cumplir con los esquemas de rehabilitación, pero en algunos casos pudiera darse exceso de disciplina,como el no permitirles salir durante los tres meses que duran los internamientos.

“Ello puede causar ansiedad en las personas u otro tipo de efectos que pueden hacerlos abandonar los tratamientos”, asentaron.

Señalaron que la intolerancia basada en el temor podría quitarle a cualquier alcohólico su oportunidad de rehabilitación.

Por ello, AA no recluye, pues mantiene la libertad dentro de una gran unidad del grupo.

Por su parte, personas que han estado en algunos centros de rehabilitación comentaron al reportero que sí se aplican medidas de disciplina como levantarse temprano, asearse, colaborar en las necesidades del mantenimiento del lugar, y salvo en contadas ocasiones se llega a dar un golpe, pero no es la generalidad.

Lo malo, señala otro de los que ha estado internado en este tipo de centros, es que se hace firmar a la familia que lleva a su enfermo, para deslindar de responsabilidades a los administradores de los anexos.

Se dan casos, indicó, en que al entregarlos, los familiares desaparecen y prácticamente los abandonan en estos lugares. De allí que los anexos necesiten de recursos para sostenerse.

En general, consideraron, casi un 50 por ciento de los pacientes que llegan estos lugares logran rehabilitarse, la otra mitad abandona el internamiento, o al final vuelve a caer en la bebida.

Consideraron que si bien no todos los anexos cumplen con los protocolos, su función sirve de alguna manera a la intención de rehabilitación, especialmente en la actualidad cuando el alcoholismo crece de manera acelerada entre la población.

Sin embargo, recomiendan que deberían ser más vigilados en su operación.

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