El Dictamen

Los pecadillos del poder

La verdad sea dicha de que la mayoría de los líderes de gobierno de todos los países mienten continuamente. Las razones son claras: Primero, para qué comprometerse ante una situación que podría ser considerada como delito, fraude o intento de engaño. Es mejor echar una mentirita; “-en ningún momento, miembros de mi gabinete han participado en el tipo de gestiones que pudieren considerarse ilegales-“, o bien, la que mejor recuerdo; “-deberán pasar por sobre mi cuerpo antes de devaluar la moneda-“. Segundo, a nadie le gusta escuchar malas noticias. Los políticos han aprendido esta lección básica en las elecciones en que participan. La población no quiere escuchar las malas noticias; sólo aquellas que le prometen un sueño irrealizable. Se imaginan un candidato en plena campaña diciendo; “-Debo decirles que la pasaremos muy mal antes de que podamos mejorar las condiciones económicas de todos ustedes-“. No salen elegidos. Se los aseguro.

Existen otros pecados que son peores. No sólo peca el pecador sino también el que lo encubre o ignora. Uno de los valores más importantes para mantener la transparencia y responsabilidad de las autoridades es el libre ejercicio del periodismo y la protección de los organismos de prensa. Tal libertad es una de las bases más importantes de una democracia. Cuando la prensa, en su labor de búsqueda de la verdad, tiene que enfrentar a poderes que no tienen límites y ejercen su influencia con impunidad, las consecuencias están a la vista. La cantidad de periodistas que han sido asesinados por tratar de cumplir con su vocación profesional de develar la verdad es más allá de lo que podríamos imaginarnos en el peor de los regímenes totalitarios. Y todo esto a la vista y paciencia de los organismos encargados de velar por la seguridad de los guardianes de la democracia. Estos no son pecadillos. Esto es el peor de los pecados. Cuando el miedo y la impunidad criminal, la mejor arma de los antisociales y de los grupos terroristas, se propagan entre la población, es una indicación de que la democracia está siendo velada en el crematorio de la corrupción. Nadie está a salvo. Los contratos sociales se despedazan y nadie vela por el país; sólo se vela por no morir como víctima inocente.

Un aniversario más de uno de los periódicos más antiguos de México. Siempre informando y abriendo sus puertas a las opiniones diversas y, en muchos casos, críticas. Hay que tener valor para seguir adelante buscando la verdad.
Desde este balcón de opinión, felicitaciones por tantos años de abnegada y valiente tarea.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.