El Dictamen

Para sabio Salomón

Foto: Agencias

1 Reyes 3: 16-22: Dos mujeres se acercaron al rey con un asunto muy serio. Ambas habían estado viviendo en la misma casa, y cada una había dado a luz un niño sólo tres días después de la otra. Sólo ellas y sus niños recién nacidos vivían en la casa. El niño de la segunda mujer vivió sólo unos cuantos días y murió durante la noche.

ándose cuenta de esto, ella fue al cuarto de la primera mujer, que dormía. Ella tomó al niño vivo del lado de la madre durmiente y puso al niño muerto en sus brazos. Cuando la madre del niño vivo se levantó por la mañana, ella vio al niño muerto en sus brazos, pensando al principio que era suyo. Sin embargo, casi inmediatamente, ella se dio cuenta de que no era su niño, sino aquel de la otra mujer. Ella confrontó a la mujer que había tomado a su niño vivo durante la noche, pero la mujer negó que hubiera cometido algún delito, y afirmó que el niño vivo era en efecto el suyo. Así ambas mujeres declararon al rey que el niño vivo era el suyo, y el niño muerto perteneció a la otra. La gran sabiduría de Salomón fue demostrada en su respuesta a las dos mujeres. “Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra”. Y la verdadera madre gritó: “No lo maten, el niño es de ella”. Esto dio la certeza de que la verdadera madre era la mujer que negaba serlo.

AUTENTICO ATENTADO PARA LA FORMACIÓN MENTAL DE LOS HIJOS

Comencé muy bíblico esta “calumnia”, porque leía el otro día que la Suprema Corte de Justicia ha propuesto que: “Perderán custodia padres o madres que impidan ver a sus hijos”. Y de alguna manera esto me trajo a la memoria la sentencia de Salomón, para descubrir cuál era la verdadera madre del niño vivo. Pues en el presente, con motivo de los infinitos divorcios que se llevan a cabo ¡Pa’su mecha!, los hijos son un arma útil en cualquiera de los cónyuges para infligir dolor o llevar a cabo venganzas en contra de otro. Y ahí tenemos que tanto unos como otros, se niegan sistemáticamente a proporcionar al o a los hijos a que conviven con el cónyuge que obtuvo la custodia. E independientemente de que sea el padre o la madre, ahí van ambos dando tumbos en la venganza, sin importar un ápice el dolor y grandes problemas que le causan al hijo o a los hijos. Incluso, cuando el cónyuge que obtuvo la custodia (que por lo regular es la madre), al dejar que el padre se lleve al hijo o a los hijos, un buen día ya no lo regresa

y si la disolución del vínculo matrimonial fue un infierno, la aventura legal que viene a continuación por cuestiones de no devolver al o los hijos ¡Es un infierno!, que incluye el gran trauma a los hijos al no poder ver a su madre o a su padre.

¡ALGO TERRIBLE!

Qué bueno que la SCJN está haciendo algo al respecto y más vale tarde que nunca, pues es verdaderamente espantoso proceder a este tipo de actos por parte de los padres, de ocasionar dolor a quien fuera su pareja, utilizando a los hijos para tal fin.

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