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Los aranceles invertidos chinos

Novedosa estrategia ante el proteccionismo de Trump
Los aranceles invertidos chinos

Publicado 22 septiembre 2018 el 22 de Septiembre de 2018

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Los aranceles invertidos son una estrategia de China para enfrentar el proteccionismo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quién pretende gravar todos los productos chinos que ingresen a su país. Pero Pekín maneja una jugada maestra de aranceles a la inversa, para recortar todas las restricciones al comercio exterior a excepción de las exportaciones estadounidenses. El movimiento supondría abrir su economía al resto del mundo con una medida sin precedentes.

El primer ministro chino Li Keqiang ha dejado entrever que China podría bajar sus aranceles a productos de países que no fueran de EEUU, con lo que lograría el mejor ambiente comercial, haciendo a los productos norteamericanos menos competitivos en China y quedando como un paladín del libre comercio y de la apertura de los mercados propios a los demás. China tiene uno de los aranceles medios más elevados del mundo industrializado. A pesar de que ha realizado una fuerte apuesta por el aperturismo económico, mantiene una tasa media de alrededor del 10%, uno de los niveles más altos. Cualquier reducción de aranceles debe ofrecerse a todos los países por igual según las normas de la Organización Mundial del Comercio. El gesto todavía es más meritorio en plena guerra comercial con EEUU y con los países refugiándose en prácticas más proteccionistas.

La obsesión de Trump es terminar con el déficit comercial que mantiene EEUU con sus socios comerciales, incluidos vecinos como Canadá o México y la Unión Europea. La respuesta inmediata, tras los disparos de Trump al acero, aluminio, lavadoras…, fue aplicar la misma medicina gravando productos estadounidenses. China rompería con esta inercia que iba abocada a congelar el comercio internacional y dañar a las economías desarrolladas y emergentes. Pese al tamaño del gigante asiático y que es el principal socio comercial de EEUU, la realidad es que no tiene suficiente fuerza para un intercambio directo de aranceles con Trump. EEUU exporta mucho más productos de China, que China productos estadounidenses. Y las propias empresas estadounidenses cargarían contra la estrategia de Trump.

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de El Dictamen.