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Espero que recuperemos al país: Muñoz Ledo

Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Cámara de Diputados, charló en exclusiva para El Dictamen sobre su trayectoria y la publicación de su libro “Historia Oral 1933-1988”, el cual refleja la filosofía de uno de los grandes líderes y filósofos de la Cuarta Transformación del país que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
Porfirio Muñoz Ledo actualmente es el Presidente de la Cámara de Diputados.

Publicado Hace 10 horas el 12 de Septiembre de 2018

por and

Charlar con Porfirio Muñoz Ledo es hacerlo con una de las figuras políticas más relevantes de los últimos cincuenta años en México. Agudo como pocos y dueño de un pensamiento tan profundo como crítico, es una figura sobre la que recaen tantos elogios como críticas.

Guste o no, Muñoz Ledo mantiene un peso específico en la política nacional, más ahora como presidente de la Cámara de Diputados, a donde llegó gracias al apoyo irreductible del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), un partido más dentro de su dilatada trayectoria.

El ex embajador, agregado cultural, secretario federal, senador, entre otros cargos, recibió a El Dictamen en su casa de la Ciudad de México para hablar de su libro “Historia Oral 1933-1988”, el cual ayudará a entender hacia dónde irá el país en los próximos años, pues sin entender nuestro pasado no podemos entender nuestro presente y, mucho menos, tener una visión sobre el futuro.

“En donde nos encontramos, es un hogar, pero antes que nada es una biblioteca; porque lo que he acumulado a lo largo de la vida, en el sentido material, ya que no soy muy rico, son libros y recuerdos”, explica un Muñoz Ledo emocionado por su obra.

“El libro no es mío, este libro lo hizo una pareja: el profesor, James W. Wilkie y la señora Edna Monzón Wilkie, profesores de la Universidad de Los Ángeles. Ellos tienen derecho de autor y narran la historia oral”, precisa.

La obra de 920 páginas revisa la vida de Muñoz Ledo desde un enfoque histórico y político, pues tiende a respetar el contexto de los tiempos en que los hechos acontecieron.

“Al público le ha gustado porque finalmente fue organizada de una manera ordenada, interesante y sugerente; allí cuento desde mi infancia hasta 1988. Ya la parte que se refiere a mi ruptura con el sistema y lo que vino después, se lo cuento en otro libro, que ya está contratado con la misma editorial, el libro se llama: Mi vida en la oposición”, aclara.

Junto al presidente electo Andrés Manuel López Obrador, transformaron la izquierda en el país con Morena

Porfirio recuerda aquellos años de la niñez en los que sus padres, profesores de escuela, le inculcaron la importancia del esfuerzo como principal condición para progresar en el mundo.

“Me formé en un ámbito totalmente enfocado al mérito y al trabajo porque mi casa era una prolongación de la escuela. Me formé la idea de que tenía que hacer méritos para avanzar. Yo era tartamudo, como lo cuento en el libro, y mi madre me curó haciéndome leer en voz alta, poco a poco, hasta que gané el concurso de lectura de velocidad; después comencé a recitar y me volví declamador y de ahí pasé a la oratoria”.

Al citar a las personas que más influyeron en su formación, Muñoz Ledo descarta a Fidel Castro, que más que ejemplo fue amigo, “y uno muy cercano”, pero destaca al doctor Mario de la Cueva, un prominente abogado que fuera maestro universitario, así como al ilustre Jaime Torres Bodet.

“Don Jaime me dio mi primer cargo público como subdirector general de Educación Superior e Investigación Científica y luego arregló que fuera el agregado cultural de la embajada de México en Francia”.

Para usted la política es una pasión…

“Sí, pero no es bonita o fea, es apasionada o no. Eso me lo han preguntado mucho creo que la época, dos épocas en las que dado más servicio al país. Una como secretario del trabajo, porque logré los salarios más altos de la historia del país y otra como líder de la era más o menos democrática de la historia. Ahora, mi etapa más apasionada o lucidora, fue Naciones Unidas, como presidente del Consejo de Seguridad, pero ahí se dan muchas luchas, aunque desgraciadamente no se cambian las cosas, eso lo sabemos todos”.

Como dirigente político, ¿qué considera que le deja a México?

“Bueno, una pasión por la República, una vida honesta, todo lo que yo tengo es esta casa, estos libros. Soy considerado como uno de los más honestos. Nunca he tocado un centavo ajeno, nunca lo he hecho. Lo más que he hecho es vender un coche y los vendo muy mal. Entonces mi honestidad es lo que dejo, enseñar que hay dos mundos: el del negocio y el de la República.

Con Cuauhtémoc Cárdenas iniciaron movimientos políticos de izquierda

¿Por qué la ruptura con el regimen? ¿Qué lo llevó a ella?

“Bueno, a mí y a muchos mexicanos. Son ciclos históricos, ya se había cumplido el primer ciclo post revolucionario, que llega hasta la época de Cárdenas. Luego viene un ciclo de remodelaciones, de construcción de instituciones, está Ruíz Cortines, y luego viene un ciclo de obra pública, de desarrollo social, económico y luego el país da un vuelco, porque mi compañero de escuela, Miguel de la Madrid, no sabe resistir las presiones de los norteamericanos. Mexico se entregó a los norteamericanos, a ese ciclo se le llama neoliberal. Nos fuimos a la derecha. Siendo embajador, era muy penoso verlo, pues éramos muy buenos amigos, pero no lo pudimos convencer de mantenerse contra los norteamericanos, entonces nosotros nos levantamos, el sistema estaba agotado, pues pensábamos distinto que el gobierno. Ya no pudimos seguir. El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, por su parte, era gobernador de Michoacán y heredero de una gran tradición, su padre estaba también, muy en contra de lo que ocurría. Nos encontramos por casualidad y nos unimos, nuestra bandera era muy sencilla: ¡No aceptamos el dedazo! Era romper todo el sistema, nosotros vamos a participar en las elecciones internas del PRI, y lanzamos como candidato a Cuauhtémoc, nos lo impidieron, nos asediaron, trataron de expulsarnos por la simple razón de pedir una competencia interna en el PRI, lo que ahora es de lo más normal y cotidiano, nos lo impidieron, entonces nos fuimos por nuestro lado y le ganamos a Miguel de la Madrid las elecciones, nos atacaron, no pudimos comprobarlo e hicieron el fraude electoral más grande de la historia. Entonces fundamos la izquierda contemporánea de México, con el presidente Andrés Manuel López Obrador”.

Como dirigente de la oposición, ¿cómo se ubica en estos momentos?

“Bueno, he tenido altas y bajas como todos, rompimos, armamos un movimiento llamado Frente Democrático Nacional, ganamos las elecciones en el 88, nos robaron. Yo hubiera sido partidario de una movilización más fuerte, lo que hoy llama Andrés Manuel “soltar al tigre”, pero no quisieron, que bueno porque pudo haber sido un problema mayor. Y bueno, se decidió hacer un partido que presidió Cuauhtémoc, el PRD de entonces y yo hice los documentos básicos, me los encargaron con una comisión, obviamente, luego lo presidí yo y luego lo presidió Andrés Manuel. Y ya de ahí, bueno, cambiamos una línea ideológica, todo un fundamento ideológico para el país, reestructuramos el pensamiento de izquierda en México, a veces no se siguen las líneas, pero ahí seguimos, y la gente nos hace caso, la gente entendió que teníamos razón. Nos opusimos a la plantación de un ciclo neoliberal, justamente el de Salinas hace 30 años, ya había llevado al país a este desastre, nunca ha sido tan desigual, nunca había tenido tantos muertos, más problemas que ahora. Nuestro plan era otro para el país. Ahora espero que lo recuperemos”.

Muñoz Ledo en su infancia, venció la tartamudez y llegó a destacar en oratoria

¿Y como diplomático?

“Bueno, yo fui diplomático postizo, mi interés siempre fue político. De hecho, mi salida del país tuvo que ver con eventos políticos internos. Me fui a Nueva York porque el presidente López Portillo, mal influenciado, pidió mi renuncia a la Secretaría de Educación Pública. Pasó lo mismo con el señor Vicente Fox, al que apoyamos, resultó un papanatas inconsciente, gobernado por la mujer, me encomendó la reforma de estado y cuando llegó al poder la dejó a un lado. Fui embajador de Bruselas, conocí mucho de los 47 países de Europa, experiencias fueron interesantes. Tuve muchas experiencias vitales, porque aun no siendo diplomático, yo siempre me dediqué a cuestiones internacionales, involucré a México en la social democracia, fui amigo de muchas personalidades mundiales, incluso amigos dentro del parlamento Europeo. Desde luego viajé por las diez provincias de Bélgica, me hice muy amigo de ese país, fue un lapso de mi vida como de remanso, mi hija menor era muy pequeña y fue muy agradable y muy enriquecedor”.

Para Muñoz Ledo su labor de más de cincuenta años en la política inicia tan circunstancialmente que no es sencillo encontrar el momento exacto; sólo recuerda que gracias a su impulso por cambiar las cosas, por modificar el status quo supo encontrar un hueco donde anidarse. Y desde ahí, hoy, busca poner su parte para que México alcance los niveles de prosperidad y desarrollo que la historia demanda.

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