El Dictamen

Del síndrome a la esperanza

Foto: Ángel Palma

Hugo Sánchez está marcado en el inconsciente colectivo bajo el arquetipo del primer héroe que puso en alto el nombre de México en el fútbol de élite, respaldado con títulos individuales, acompañados de un trastorno narcisista de la personalidad que no encaja en nuestra cultura y que, muy posiblemente, evitó que “el pentapichichi” fuera venerado en nuestro país como lo es Maradona en Argentina, guardando las debidas proporciones y marcadas diferencias que dan ganar una Copa del Mundo.

El segundo gran héroe fue Rafael Márquez, un pilar de la época dorada del FC Barcelona, quien claramente se aleja del narcisismo de Hugo, y representa a un líder del juego colectivo, de un trabajo en equipo con el que el aficionado mexicano se siente más cómodo; cayó tan bien en la audiencia, que salió bien librado de una crisis de imagen, por presuntos vínculos con el narcotráfico, que hubiera destruido la carrera de la mayoría.

Hugo, cinco veces campeón de goleo en España, y Rafael, cinco veces mundialista, son los mayores exponentes de un grupo, cada vez más amplio, de futbolistas que han logrado que pocos recordemos el famoso “síndrome del Jamaicón”, y que para las nuevas generaciones sea un mito ese mal que decía que el futbolista mexicano tenía un gran apego a su país, haciendo prácticamente imposible su adaptación al fútbol fuera de casa.

Lejos quedaron aquellas etapas en las que nos preguntábamos qué hubiera sido de Ramón Ramírez jugando en el Parma italiano que ganó la Copa UEFA, cómo hubiera impactado el carisma de Jorge Campos en la creación de la Premier League inglesa o por qué AS Roma no apostó por “el Cabrito” Arellano, después de hacer lo que quiso por la banda derecha ante la selección italiana en la Copa del Mundo de 2002.

Hoy el panorama es muy distinto, la marca “México” está fortaleciendo sus cimientos, pero aún falta muchísimo camino por recorrer para que Europa apueste por nuestro fútbol como lo hace por el argentino, uruguayo y, en los últimos años, por el colombiano.

Por lo pronto, diversas ligas han dado muestras de creer en el futbolista mexicano; por ejemplo, la liga española, entre otros, tiene a Andrés Guardado, un futbolista que ha logrado ser capitán en equipos de muchísima tradición; cuentan con Miguel Layún, un futbolista que es la representación de la fortaleza mental  y todo un caso de estudio del que pronto les escribiré en este espacio.

Sin embargo, el mejor indicador de cómo la marca México va creciendo, está en la liga holandesa, con el PSV Eindhoven, que al apostar por cinco mexicanos, encontró un impacto positivo en cada uno para conseguir títulos. Hoy apuestan por otro más, Erick Gutiérrez y las reacciones en México fueron positivas pues resulta evidente que la Liga Mx se ha quedado corta para el gran talento de “Guti”. Hemos dejado atrás el síndrome de “el Jamaicón”, para ver una esperanza de seguir creciendo como marca país, apoyados en el talento de la dupla “Chucky” Lozano- “Guti” Gutiérrez.

Twitter: @angelpalma1

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